GALLARDISTAS VS ANTIGALLARDISTAS

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DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

Después de que el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, se declarara abiertamente “antigallardista”, en el Partido Acción Nacional PAN, no solo secundaron la proclama del aspirante a la gubernatura, sino que definieron que existe un amplio sector de la sociedad potosina que sin decirlo y en silencio está sumado a esa sentencia.

Por lo pronto, para el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, “no existe el gallardismo” y le da su lugar y sitio histórico al Partido Verde Ecologista de México PVEM, que sigue con la mirada puesta en postular a la Senadora Ruth González Silva como candidata al gobierno del estado.

La señora se ha mostrado prudente y la declaración de su esposo de que “no le gustaría” que contendiera hay quienes pagan por ver. Bien pudo ser una estrategia para apartar a la Senadora un poco de los reflectores y, aún cuando falta todavía tiempo para llegar a las definiciones, la legisladora sigue bien posicionada en el nivel de conocimiento, medido este por las diferentes encuestadoras pagadas o no.

En este contexto, previo a la elección del 2027 nadie puede negar que efectivamente existe irritación social contra el gobierno en turno, tanto como que Galindo Ceballos y Eli Cervantes de MORENA reman contra marea y habrán de enfrentar a una bien estructurada corriente.

Cada cual hace su trabajo de campo y pese a que faltan dos o tres meses para una determinación, aumentan las voces que afirman que la elección del 2027 se irá a tercios, esto significa que la elección de gobernador, será cerrada, se tornará crítica y reñida entre los tres principales aspirantes.

De ser así, el o la ganadora será por una mínima diferencia que augura un sesgo de ilegitimidad gubernamental, más aún cuando la guerra sucia

se intensifica y se endurece. Sicarios a sueldo y a modo los ha habido y los hay, solo esperan la instrucción y la señal para actuar. Algunos, de hecho ya comenzaron con las críticas y las descalificaciones del contrario. Con o sin razón de sus dichos, ahí están en las redes.

En calidad de mientras, cada cual impone su ley. A Eli Cervantes lo bajaron de un presídium sin darse cuenta de que le hicieron un favor, en tanto que a Enrique Galindo le soltaron a todos los mastines habidos y por haber y lejos de reducirlo lo han hecho crecer. Lo cierto es que el viejo estilo de hacer política aldeana campea y se asienta cada vez más.

Si el PVEM desea seguir gobernando la entidad, tendrá que pasar varias aduanas. En primera instancia deberá contar con el consentimiento de la presidenta de la República. En segundo lugar, deberá ampliar su base y dejarse de ocurrencias como gobierno y, tercero, tendrá que encontrar la fórmula para desactivar toda esa inconformidad manifiesta por la serie de excesos cometidos.

Hablo de que muchos están puestos para cobrarse facturas. Para diferentes sectores sociales, los agravios se han convertido en moneda de cambio y solo esperan el 2027 para recolectar inconformidades. Toda esa corriente que viene sumando el navismo, más el desencanto de los seguidores de alguno que ya no está, podría no favorecer al PVEM pero sí capitalizarlo el PAN y una buena parte del PRI.

Con todo y lo que pueda suceder, el partido en el gobierno o el “gallardismo”, será un hueso difícil de roer.

Hoy por hoy, algunos le apuestan a los errores del mandatario y su gente y será oro molido para las elecciones. Evidentemente que varios aspirantes tienen reservadas muchas cosas que en plena campaña saldrán a la luz pública. De ello se encargarán los propios candidatos y sus equipos, de hecho ya comenzaron. Al tiempo.

ENTRE PARENTESIS

Solo el tema Taddei no da tregua. Un día sí y otro también algo nuevo encuentran. Al final del día, en la polla irán varios, incluyendo Lorenzo

Córdoba y el anterior a él. En el IMSS y en el ISSSTE parece que ya les apretaron las tuercas o les jalaron las orejas, ya hacía falta.

Hasta pronto.

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