DE FONDO
Fernando Díaz de León Cardona
Efectivamente, no solo el país cruza por una etapa convulsa, sino todo el mundo. Las imágenes presentadas este sábado por la televisión internacional, y que no son nuevas porque desde septiembre se vienen registrando movilizaciones y actos de represión brutal en Europa, nos aporta una idea de que en realidad el planeta ha enloAquecido gracias a las políticas erróneas de los gobiernos.
Podrán atribuirlo a la embestida de la derecha internacional, de la propia izquierda radical o de grupos de choque y contra-choque, pero lo cierto es que se observa insensibilidad, excesos, autoritarismo y corrupción. Nadie puede ni debe permanecer ajeno a lo que está ocurriendo porque los simples mexicanos mortales lo vivimos y lo padecemos todos los días.
En doce países de Europa, se están presentando inconformidades con manifestaciones públicas, fundamentalmente por una crisis de vivienda, carestía de la vida, inflación desmesurada, recortes en los servicios públicos, precariedad laboral y un descontento generalizado con la gestión institucional. En México y no solo en más de 12 países del viejo continente se vive y se padece, no se puede negar.
Los medios a modo, podrán argumentar de que se trata de simples desencuentros con sus autoridades, sin embargo, este sábado salieron a las calles de Francia, Roma, Albania, Grecia, Bélgica, España y Portugal, – entre otros, cientos de miles de personas entre jóvenes emprendedores, estudiantes, amas de casa y sindicatos que lo único que demandaron fue justicia, orden, anticorrupción, bienestar e igualdad.
Esa fuerza nadie la puede menospreciar o minimizar. El malestar social cunde por todo el mundo y México no es la excepción. Los nacidos en este pueblo, aunque solo permanecen como espectadores, pronto podrían tomar las calles si el estado de cosas o el rumbo no se rectifica.
Ahí está el ejemplo de los trabajadores del sector salud que se sienten agraviados y que con justa razón se han movilizado por las condiciones que atraviesan las instituciones. No solo es el tema salarial de los médicos y trabajadores en general lo que está en juego, sino el papel responsable que deben asumir los gobiernos y las instancias de salud.
Hace mucho tiempo, expresamos que cuando gobernaba el PAN con Vicente Fox y luego con Felipe Calderón, muchos gobernadores priistas se sentían Virreyes. De hecho lo fueron, se despacharon con la cuchara grande e hicieron las cosas a su antojo. Al sistema presidencialista le convenía y hoy perece repetirse esa historia con excepción de Chihuahua.
En México, ya lo señalamos. No solo es el tema del sector salud. El caso Maru Campos que a todo mundo embarró (de billetes) y que bien supo capitalizar el gobierno federal todavía tiene tramo por recorrer. Digámoslo con franqueza, la gobernadora de Chihuahua se metió en un gran pedernal y solita tendrá que salir y pagar sus consecuencias.
El escándalo del INE con Guadalupe Taddei, a quien por cierto no le dan mucho tiempo de permanencia en un Instituto que se supone debería ser garante de la transparencia y la confiablidad, principalmente por aquello las elecciones del 2027, está en su punto de quiebre.
Si fueron los medios, los políticos opositores al régimen o no, y si verdaderamente incurrió en actos indebidos por el asunto de nepotismo, conflictos de interés y corrupción ella deberá tomar una decisión. Irse o buscar quedarse, con todo y lo que ello implique.
Eso sí, su determinación no debe esperar mucho tiempo porque hasta enferma andará saliendo la señora. En las conferencias de prensa se nota su desesperación, su coraje, desencanto y nerviosismo. Si tuvo fallas, por omisión o por intención debe decidir, de lo contrario el costo será altísimo para el gobierno en turno, de eso no hay duda.
Hasta pronto




