TODO PUEDE SUCEDER

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DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

Es cierto que en política 24 horas son demasiado tiempo y de que todo puede suceder o cambiar radicalmente. Hoy por hoy, la narrativa principal en el contexto político electoral con miras al 2027; nacional y local, es si el Partido Verde Ecologista de México PVEM va solo o en alianza, con quien sea, con MORENA, con el PT con el PRI o con el PANAL.

En el contexto local, persiste la idea en el círculo político de que la presidenta Claudia Sheinbaum no logrará sobreponerse a su voluntad para que los parientes de los gobernantes propongan a algún familiar y por ello se insiste y se remarca en que la candidata natural podría ser la Senadora Ruth González Silva.

Ello ha dado margen a la temática de la ruptura inevitable con MORENA, principalmente con la llegada de la nueva responsable en la Comisión Nacional de Elecciones de la 4T, Citlalli Hernández, que no es lo mismo que Mario Delgado que solo vino a construir un cochinero en 2021.

Si el oficio político que ha demostrado se impone, y logra que la alianza MORENA-PT-PVEM se mantenga, esta será solo para conservar la mayoría calificada en la Cámara de Diputados y muy probablemente en diputaciones locales y alcaldías, no más.

Cada partido ha expresado de que, pueden competir solos. Al menos esa ha sido la postura del Verde y de Morena. Con cifras reales o infladas, con registros de militancia ante el INE y con encuestas periódicas, algunas serias y otras no, cada instituto político defiende y difunde sus números. Obvio que la más confiable será la del 2027.

Independientemente de la decisión que tomen las dirigencias partidistas, tanto como la presidenta de la República y el gobernador José Ricardo Gallardo Cardona, la expectativa de terciar la elección podría quedar rebasada con un “empate técnico”. Esto es algo que se sostiene por lo siguiente:

Ya en otros círculos mucho se ha mencionado que, Enrique Galindo Ceballos podría trabar una eventual alianza con Gerardo Sánchez Zumaya para que el alcalde capitalino se convierta en el candidato formal de MORENA. En política nada es descartable y todo es posible.

Todo dependería del nivel de pacto o acuerdos a los que lleguen y, por muy descabellado que parezca, es una alternativa que ya se ha planteado en los niveles más altos. “Es lo que el sentido común dicta si es que realmente existe la determinación de desplazar al gallardismo”, dicen los hombres y mujeres cercanas al poder.

Ahora bien, si por alguna circunstancia, Sánchez Zumaya y Galindo no se ponen de acuerdo, o sus equipos no lo valoran, es de esperarse que las militancias más no las cúpulas serán al final del día las que definan y consoliden su participación.

Me refiero a las bases morenistas, priistas, a la panista y a la propia del Movimiento Ciudadano MC. Si esto sucede, la elección del 27 se perfilaría hacia un empate técnico. Por otro lado, si no hay acuerdos, y, si los tres principales partidos MORENA, PVEM y PAN postulan por separado, la lógica apunta a una contienda terciada y de pronóstico reservado.

Lo que en este momento no es sensato ni prudente, es el inicio y despliegue de guerras sucias, de intentos de descalificación y desprestigio a quienes han levantado la mano o están en perspectiva. A nadie le conviene porque todos, sin excepción, traen morrales muy pesados. Lo inteligente es esperar tiempos y no anticipar vísperas.

Dice mi amigo Edgardo Pérez Alvelaiz que el gobernador Gallardo se encuentra atrapado en un laberinto, yo le diría que no solo él, todos. La expectativa es enorme y será solamente el tiempo y los buenos oficios de unos y otros lo que lleve a buen término la elección del año entrante.

Hasta pronto

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