Gallardo enfrentó una Elección de Estado

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DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

Al ex presidente municipal de Soledad y luego de la capital potosina Ricardo Gallardo Juárez, le ocurrió lo mismo que a Enrique Galindo. Nada más expresaron sus intenciones y su interés de participar en las elecciones del 2027 y los sicarios de las redes sociales actuaron, dispararon en redondo y  la guerra sucia no se hizo esperar.

Quien vivió el episodio del 2018, deberá recordar que había un gran temor en la derecha potosina PAN, PRI y en varios grupos mercenarios que se pusieron al servicio del gobierno del estado que encabezaba Juan Manuel Carreras López para impedirlo. Costara lo que costara, el objetivo fue que Gallardo no se reeligiera por temor a que llegara fortalecido al 2021.

El miedo a que Gallardo Juárez se reeligiera, era que se colocara en posición natural de ser el candidato al gobierno del estado, o bien, que desde el Ayuntamiento se impulsara la candidatura de su hijo José Ricardo Gallardo Cardona. A Xavier Nava Palacios, el PAN, el PRI, los grupúsculos mercenarios y el gobierno de Carreras le pusieron todo en charola de plata, incluyendo al Consejo Estatal Electoral CEEPAC.

Desde luego que hacia el interior del movimiento gallardista hubo traiciones y puñaladas traperas. Con dinero que recibieron de palacio de gobierno compraron conciencias para que votaran a favor de Xavier Nava que nada hizo por San Luis capital y se la pasó todo el trienio buscando inconsistencias en la administración gallardista. Nada prosperó.

Obvio que Gallardo enfrentó una “Elección de Estado”. Le echaron montón y lo hicieron perder. Ricardo Gallardo afirma que la elección del 2018 le fue arrebatada o robada y que el directo responsable habría sido el ex gobernador Juan Manuel Carreras López y sus principales colaboradores, hoy algunos flamantes miembros del PVEM o funcionarios públicos del gobierno del estado.

Por supuesto que Ricardo Gallardo no solo enfrentó el poder del Estado, sino que a la iniciativa de impedir que continuara al frente del Ayuntamiento, se sumaron figuras de la iniciativa privada, fundamentalmente los vinculados con la obra pública, los constructores más picudos y los organismos empresariales. Claro que también algunos medios de comunicación se incluyeron al proyecto anti-gallardista.

En fin, todo eso ya es tiempo pasado y, el iniciador o constructor del movimiento gallardista es ahora diputado federal y está en una condición natural de disputar no solo la gubernatura del estado sino la propia alcaldía de la capital. Con el respaldo del PVEM y con la bendición del gobernador, Gallardo Juárez podría resurgir como el ave fénix y competirle a cualquiera para la presidencia municipal en caso de que no fuera el postulante a la gubernatura.

Todavía en círculos del poder, mucho se comenta que Gallardo Juárez está distanciado de su hijo el gobernador Gallardo Cardona. Nada más falso que eso, por el contrario, el ex presidente municipal ha logrado buenos amarres en por lo menos una veintena de municipios donde el gallardismo se encontraba algo débil o con poca presencia.

Con apoyos reales a productores del campo y con paneles solares a los Colegios de Bachilleres, Ricardo Gallardo ha logrado concentrar un muy buen capital político. Ni con su hijo, ni con la esposa de su hijo y mucho menos con su mujer tiene dificultades. Por el contrario, su labor consistente a fortalecido al proyecto gallardista sea quien sea el o la candidata, pues como lo dijo “todos tienen derecho a levantar la mano”.

Hasta pronto

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