DE FONDO
Fernando Díaz de León Cardona
No tengo el gusto de conocer personalmente al diputado federal Gabino Morales, pero eso que dijo, de que a MORENA se le debería permitir tomar sus propias decisiones en lo interno, ya que en 2024 se avaló que Ignacio Segura Morquecho, actual dirigente del PVEM fuera fórmula de la actual líder de MORENA, Rita Ozalia Rodríguez y perdió, habla de otra cosa.
O Mario Delgado, ex líder nacional de MORENA se pasó de lanza, o de plano en lo local, los Morenos fueron muy pendejos o muy ingenuos, pues en que cabeza cabía que Nachito Segura le iba a aportar votos a Rita. ¿A poco no se dieron cuenta de la jugada y de que la participación de Segura Morquecho solo sería de comparsa pero sin el ánimo de apoyar a MORENA? Tal parece que no, se las hicieron en su mera cara.
Rumbo al 2027 ya todo tomo su camino. Aún con sus matices o interpretaciones muy personales, dirigentes del PVEM, como Manuel Velasco, han insistido en que MORENA debería de apoyar al Verde como este partido lo ha hecho en otros estados. El anzuelo sigue en el agua y, ni MORENA ni la presidenta Claudia Sheinbaum lo han mordido.
Ya la presidenta de la República, fijo nuevamente su postura anti nepotismo y, agregó que cada partido tiene sus propios estatutos y principios. Más nítida que el agua no puede ser. La mandataria nacional sabe a qué le está jugando y tiene muy claro que en todo este proceso de intento de convencimiento, el PVEM es el partido que ha ingresado a una fase de mayor desgaste.
Si como dijo Karen Castrejón, dirigente nacional del PVEM, de que irán solos, contra todo y contra todos, en poco o en nada contribuye al esfuerzo del gobernador José Ricardo Gallardo de armar una alianza ganadora. Lo cierto es que el dardo lanzado por Karen no les cuajo, porque ya hasta el líder de los diputados federales, Ricardo Monreal, Ávila habló de riesgos reales y dijo que las victorias no son para siempre, tampoco las derrotas.
Ya hace mucho tiempo, sostuvimos aquí, que si la alianza MORENA-PT-PVEM se concreta, los volverá invencibles. Aquí el gran problema es que dos partidos quieren poner candidata o candidato, sean o no parientes. Por su parte, el Huasteco Gerardo Sánchez Zumaya no quita el dedo del renglón y cada día crece más, aunque muchos no quieren verlo así.
De que el PVEM puede solito, claro que lo puede lograr, solo que el resultado no será el mismo que en 2021 y en 2024. MORENA, PAN, PRI y MC no se están chupando el dedo y cartas las tienen; la elección se terciaría y el pronóstico se volvería impredecible.
Ya el presidente municipal Enrique Galindo Ceballos dijo que “si quiere” participar y hasta uno de los gargantones de Radio Fórmula le vio posibilidades. Al PAN, al PRI y al MC, les dijo: “El personaje ahí está, es cuestión de que se pongan de acuerdo”.
Contraria a esa expresión, Galindo señaló que en San Luis Potosí se ha generado un fenómeno curioso, es decir, son las militancias y no las cúpulas partidistas las que avalan su candidatura. Lo cierto es que el alcalde sigue en su chamba, no se enreda ni se confronta, aunque bastó que diera la cara y dijera que “si quiere”, para luego lueguito le instrumentaran toda una guerra de lodo.
Y mientras MORENA y el PVEM se ponen o no de acuerdo, Galindo cabalga con prudencia. Ya comenzó a armar su War Room y comenzará a acudir al interior del estado para asistir y placearse en bodas, quince años, bautizos y todo lo que se le ponga enfrente. Los tiempos electorales los respetará y esperará los períodos legales para entrar en una fiera y tal vez desigual batalla. Manco no está.
Es de esperarse, que a Galindo le endilgarán el problema de la inseguridad, la movilidad, la falta de agua en algunas zonas, el estado de las calles y la proliferación de ambulantes. En contrario, los potosinos saben que logró la reelección, que venció a MORENA y al PVEM y que sigue metido en su responsabilidad de alcalde. Contra eso, ninguna guerra sucia prosperará porque también es un tractor en el trabajo y además también tiene francotiradores, como todo mundo.
Hasta pronto





