DE FONDO
Fernando Díaz de León Cardona
Desde el 2018, México ha presentado 269 solicitudes de extradición de mexicanos residentes u ocultos en los Estados Unidos de Norteamérica por presuntos hechos vinculados no solamente al narcotráfico, sino por trata de personas, por los crímenes de Ayotzinapa y por otros delitos.
De todas ellas, los gringos han dicho “NO” por falta de pruebas, que en teoría complementa la Fiscalía General de la República FGR. Del total de solicitudes, de acuerdo a la información del gobierno federal, se encuentran peticiones para extraditar a ex gobernadores, criminales, narcotraficantes, huachicoleros y factureros, entre otros.
Si le echamos números, desde hace 7 años, México ha pedido a los “güeros” que ponga en manos de la justicia mexicana a decenas de delincuentes con una respuesta negativa. Lo han hecho, porque según las autoridades norteamericanas no existen las pruebas suficientes para echarlos fuera del país y ponerlos en manos de la justicia mexicana.
Este día, en la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum, junto con el Secretario de Relaciones Exteriores SRE, dieron una amplia explicación, señalando que todos “esos candados” son parte de los Tratados Internacionales de Extradición que puede aplicar cualquier país.
¿A poco los gringos no saben que en su país está presente el crimen organizado, que reciben, compran y distribuyen drogas? ¿Acaso no están enterados que la mayor parte de las armas de alto poder que ingresan a México provienen justamente de los Estados Unidos? O tampoco tienen conocimiento de que tienen un grave problema de adicciones.
Luego entonces, ¿porque tanta urgencia de los gringos en llevarse a los involucrados del caso Sinaloa? Obvio que los que siguen de cerca este tema, no responsabilizan únicamente a los Estados Unidos, sino a toda esa avalancha del ultra derechismo en México en donde incluyen a varios medios de comunicación y comentaristas que tradicionalmente vivían prendidos de la ubre del sistema.
Cualquiera que observe a los medios informativos comprometidos con la derecha mexicana, o que escuche a los gargantones de dizque medios nacionales o sus cuentas de redes sociales, podrá enterarse de que efectivamente existe un afán de linchamiento y la recurrencia a presionar y a evidenciar a la presidenta de la República para que se extradite a Rubén Rocha Moya y se libere de toda culpa a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.
Nadie o ninguno, habla de las solicitudes extendidas por México a los Estados Unidos. No lo harán porque les conviene enrarecer más el clima político del país, pretendiendo descalificar o desgastar a la mandataria nacional. Ya dijo la presidenta que no le tiene temor a nada; razón de más para que se sacuda, si es que existe, a toda esa bola de tracaleros que pusieron en riesgo a nuestro país. A los que están allá y aquí.
ENTRE PARENTESIS
Hablando de la aldea, el que anda movidísimo con brigadas que se pasan el día de sol a sol, es el diputado local Cuauhtli Badillo. Su presencia física, en medios, en redes sociales y a través de cuadernillos, informes legislativos, avances de la Cuarta Transformación y el otorgamiento de calendarios para los partidos de fut bol del mundial, hablan de que quiere y busca encabezar las encuestas para la alcaldía capitalina.
Este joven diputado trae a su gente por todas las calles de su distrito, lo que no hacen funcionarios u otros legisladores de los partidos que entrarán en contienda en fechas ya muy próximas. Los curros de otros partidos, pretenden hacer lo mismo, solo que únicamente exhiben fotos de sus encuentros o de presuntas intenciones y nada más.
Hasta pronto



