DE FONDO
Fernando Díaz de León Cardona
Hablar del movimiento gallardista es remontarse a muchos años atrás. Quizá no a 20, sino más. Siempre, desde este espacio, con objetividad y perspectiva se planteó su gestación, desarrollo y consolidación, como “un fenómeno político”. Primero se conquistó y se gobernó Soledad de Graciano Sánchez, luego la capital potosina y finalmente el estado.
En el 2018 les fue mal, pero en el 2021 se alcanzó la gubernatura, se ganaron el Congreso del Estado y la mayoría de las representaciones legislativas locales, federales y una buena parte de los Ayuntamientos.
Evidentemente que los promotores y actores fueron muchos, pero dos en especial fueron sus principales impulsores: Ricardo Gallardo Juárez y José Ricardo Gallardo Cardona. Todo lo demás fue por añadidura, negociación y acoplamiento.
Evidentemente que los Gallardos se tuvieron que enfrentar a muchos intereses y brincar muchos obstáculos. Primeramente, a principios de la presente década, el PRI rechazó las aspiraciones de Ricardo Gallardo Juárez, líder natural y principal impulsor del movimiento gallardista.
En el 2006, no logró su aspiración al enfrentarse a los poderosos de Soledad y de San Luis Capital. Fue hasta el 2009, cuando el líder del movimiento logró con el PRD y con total entrega la Alcaldía de Soledad.
Durante los trienios de Ricardo Gallardo 2009-2012 y posteriormente con el arribo de El Pollo en 2012, el Ayuntamiento, Soledad dejo de ser el “patio trasero de la capital”. Se propusieron transformarlo y lo lograron.
José Ricardo, un joven echado para adelante y muy parecido a su papa, al que se le considera como un hombre de carácter y un verdadero tractor para el trabajo, comenzó a cambiarle el rostro a Soledad.
Se cayeron pero se levantaron para seguir en pie de lucha. El vecino municipio empezó a concebirse realmente como una zona metropolitana aunque como una ínsula aparte, en tanto que el gobierno del estado le brindaba muy poco o nulo respaldo al Ayuntamiento.
Con programas que luego fueron modelo nacional, se instauraron las purificadoras de agua, los consultorios médicos, medicinas gratuitas y modestos pero novedosos equipos de transporte para trasladar y confinar la basura.
Se enfrentó a los tradicionales caciques de Soledad y el municipio se posicionó como el segundo más importante del estado. Por primera vez se entregaron útiles escolares, zapatos, mochilas y la Unidad Básica de Rehabilitación del DIF alcanzó prestigio nacional.
Se recuerda muy bien, que cuando Ricardo Gallardo Juárez acudió al CEEPAC a registrar su candidatura, denotaba un rostro distinto, triste y temeroso por las amenazas que había recibido desde el poder central. No era para menos su hijo estaba en prisión.
Con todo y ello no se arredró, compitió y gano con amplio margen la presidencia municipal. Claro que era motivo de alegría, aunque para algunos, hoy muy cercanos Al Pollo, la indignación no se ocultaba “que festejan” decían. El Pollo todavía estaba detenido.
Casi al termino de su mandato, su padre ya había decidido contender en la capital potosina para convertirse en el Alcalde más poderoso, sin embargo, las aspiraciones de El Pollo, apuntaban a algo más grande, él quería convertirse en el candidato a la gubernatura del estado, solo que un descuido y falta de asesoramiento oportuno conllevó a que lo detuvieran y encarcelaran para frustrar sus aspiraciones.
Gallardo Juárez, pudo hacer que Sonia Mendoza Díaz ganara la gubernatura en 2015 en contra de Juan Manuel Carreras, sin embargo el líder del movimiento calculó bien las cosas y se negó a apoyar al PAN con el válido argumento de que desaparecerían o matarían a su hijo en el penal de Sonora.
Finalmente el Pollo quedó libre y se colocó en la perspectiva de ser candidato del PRD a una diputación federal que gano sin problema alguno. La estrategia de victimización funcionó y El Pollo se volvió todo un personaje en el ámbito político y social.
Ya libre, José Ricardo Gallardo Cardona comenzó a tejer fino y a tomar decisiones, incluso en la administración municipal capitalina. A veces no siempre afortunadas, pero ahí estaba, retomando el control que había dejado durante la privación de su libertad. Ello explica todos los cambios que se hicieron durante la gestión de Gallardo Juárez.
Su gente más cercana al Pollo había sido excluida del proceso, sin embargo se le dijo a Ricardo Gallardo Juárez que no podía tomar esa decisión, que era gente de su hijo y que en consecuencia debía asignarles algunas tareas. Lo hizo aunque luego se olvidaron.
En las elecciones federales siguientes, El Pollo hiló fino con la dirigencia nacional del PVEM para que una parte del PRD se aliara a la Cuarta Transformación.
El ex presidente Andrés Manuel López Obrador se la compro y fueron factor fundamental para sacar adelante las reformas Constitucionales que el gobierno federal ocupaba.
En esta operación política, se comenta que mucho tuvo que ver el actual diputado Héctor Serrano, al que luego se trajo como asesor y luego hacerlo diputado local para colocarse en la peor pesadilla para el periodismo potosino.
Ojala se dé un sentido profundo y un llamado ético a recuperar la dignidad de la función pública y la responsabilidad que implica representar a la ciudadanía donde el poder político jamás debe estar exento del escrutinio ciudadano.
No olvidemos que el poder solo conserva legitimidad cuando permanece abierto al juicio de los ciudadanos. La critica cuando se fundamenta en hechos y busca el bien común deja de ser confrontación para convertirse en un autentico servicio público, espero se entienda.
En 2018, Ricardo Gallardo Juárez intentó reelegirse, lamentablemente no sería posible porque hubo que enfrentar una elección de Estado y a los hombres del dinero que se la jugaron con Xavier Nava.
Obvio que hubo exceso de confianza, descuidos y traiciones de su gente cercana, aunque luego, ya en el 2021 El Pollo los rescató y los colocó en espacios clave, integró a varios de la llamada “herencia maldita” llegó gente de fuera y se comenzó a escribir otra historia.
De que San Luis Potosí cambió, de eso no existe la menor duda. El estado se ha transformado, existe obra, inversiones y más trabajo. Que mucho de lo que se ha logrado lo ha hecho el actual gobernador por sus arrestos, también es cierto, pero poco se le puede regatear en que la tierra del potosí cambió.
Claro que a los potosinos les quedará a deber mucho, principalmente en los temas de seguridad, salud, transparencia e infraestructura. El tener a su merced a la Fiscalía General del Estado, al Congreso y al Poder Judicial, le ha funcionado, pero igual le ha generado fuertes dolores de cabeza al recurrir a excesos e impunidad para muchos.
El Pollo ha abierto muchos frentes, internos y externos y por supuesto que tiene sus enemigos. Ha cometido muchos errores, pero también muchos aciertos. Que suele ser un hombre vengativo, arrogante y soberbio, pues sí, lo es y lo demuestra.
La humildad se le da muy poco y lleva consigo una gran carga envuelta de frustración y coraje. El Pollo es de los que piensa que: O estas con él o estás en contra de él. Muchos dicen que guarda grandes rencores pero bien debería saber que la vida es muy corta para mantenerlos.
Por lo pronto, este jueves se celebraron 20 años de gallardismo. Habrá que esperar el destino que les depara. Ellos afirman que por lo menos permanecerán dos sexenios más. Otros, afirman que ha llegado la hora de irse. Yo tengo mis dudas y eso, solo se verá en las urnas en 11 meses.
Hasta pronto





