VOCES DE SAN LUIS
Fernando Díaz de León Cardona
El conflicto en el IMSS ya escaló, ya se politizó y ha comenzado a prostituirse. En gran medida, la responsabilidad es de las autoridades y de la dirigencia nacional del Sindicato. Su director Zoé Robledo a nivel nacional y el Delegado Daniel Acosta en San Luis Potosí, permanecen catatónicos, impresionados y envueltos en la simulación, la mentira y la demagogia. El IMSS y en general el sector salud está de cabeza.
Eso todo mundo lo sabe y lo dice y, dejando a un lado el manejo irresponsable, tendencioso y perverso que se le ha dado al conflicto en algunos medios y en las redes sociales, la postura del sector patronal representado en la COPARMEX, ha expuesto con franca claridad el grave problema por el que atraviesa la institución.
Muy al margen de la demanda salarial legítima y justificada de los miles de trabajadores y trabajadoras del IMSS, el presidente nacional de la COPARMEX habla de un colapso que tiene su origen en la falta de transparencia en el manejo y destino de las cuotas obrero-patronales.
Con datos duros y ciertos, procedentes estos de la OCDE, el dirigente empresarial habla de lo que gasta un mexicano cuando por necesidad tiene que atenderse por fuera. Por supuesto que es mucho más de lo que pudiera desembolsar cualquier mortal de otros países.
El líder empresarial no falta a la verdad. En el concierto local, los pequeños y medianos empresarios que bimestralmente pagan altísimas cuotas al IMSS e INFONAVIT, han expresado su inquietud y malestar por los problemas que tiene que cruzar alguno de sus empleados cuando busca ser atendido por el tradicional servicio del Instituto.
Por lo general, señala el dirigente de los empresarios, el trabajador no alcanzan cita, los tratamientos con especialistas se los prolongan indefinidamente y, si por necesidad requieren de alguna intervención quirúrgica, tienen que esperar meses para concretarlo o de plano le busca por otro lado y con sus medios.
Otros, afirman que, la falta de infraestructura, personal, equipo, medicamentos e insumos; obedece a la corrupción imperante en la “gestión” de pensiones de un fenómeno que se presenta con doble corrupción, es decir, con operadores de adentro y fuera del IMSS que además tienen el descaro de promoverse en páginas de Internet. Justo por ello está quebrado el Instituto, aseguran.
Cuando hablamos de que el movimiento se ha politizado y corrompido, no solamente es por la presencia y declaracionitis de políticos tradicionales que intentan desviar la atención, desprestigiar y obtener raja política, sino por la intervención de un sindicalismo charro a modo, y por la presencia de presuntos empleados del IMSS que desvirtúan la esencia del movimiento.
Solo esperemos que las bondades y legítimas aspiraciones de los auténticos trabajadores de la salud no se prostituyan o se entreguen al mejor postor. Si en tiempos de pandemia fueron héroes, hoy los médicos, enfermeras, camilleros y empleadas no tienen porque dejar de serlo. En ellos está.
Únicamente se insiste en que las prioridades son muchas, no solamente su lucha debe ser por el aumento de sueldo sino porque todo derechohabiente se los agradecerá. Lo harán porque los sindicatos charros de CTM, CATEM Y CROM que en teoría deberían defender los derechos de los trabajadores solo sirven para dos cosas…… Hasta pronto




