VOCES DE SAN LUIS
Fernando Díaz de León Cardona
Si la metodología aplicada por un catedrático universitario, inherente a la preparación, al consumo de tortillas y sus derivados tiene el rigor y el sustento que toda investigación científica exige, – es decir la idea, su hipótesis, la teoría y su comprobación, la existencia de una toxina mortal en el nixtamal podría derivar en severas consecuencias de salud pública y económicas.
La toxina detectada en la preparación de la masa que podría generar un cáncer en el hígado, según el estudio del maestro universitario, afectaría de entrada un alimento básico de consumo y nutrición del pueblo mexicano. Nos colocaría en presencia real de una pandemia que requiere una mayor profundización de estudio y validación. Aquí no se requieren de discursos políticos sino de la directa intervención de autoridades sanitarias, de productores y preparadores de la masa.
Pensar en que un alimento tan básico para los mexicanos como lo es la tortilla, – o bien, la masa que se utiliza para preparar las gorditas, los tacos normales y rojos, las quesadillas, los huaraches, los totopos, etcétera, está contaminado con una toxina del maíz procedente de estados como Guanajuato, Durango, Sinaloa y Zacatecas, debe considerarse si el producto ya viene así, o bien si la cal o los químicos que se utilizan para el nixtamal son los adecuados.
Una detección en 18 de 30 establecimientos no es una muestra representativa que para empezar, debería hacerse en las cientos de tortillerías o expendios de masa que se encuentran por toda la ciudad. El dato aportado por el investigador universitario es de por sí alarmante, porque no solamente la probable presencia de una toxina mortal se convierte en un problema de salud pública sino de economía.
Imagínese usted lo que pasaría con los cientos de taqueros y taquerías, las decenas de negocios de gorditas en Morales, en los incontables restaurantes, lujosos y modestos, en las loncherías, en los expendios de enchiladas rojas y verdes; en fin, en todos esos negocios de subsistencia. Simplemente se irían a la quiebra porque la gente dejaría de consumir no los ricos guisados, sino la masa con la que se preparan y que supuestamente contienen una toxina mortal. No lo imaginamos.
Me queda muy claro que no se debe generar pánico, y ni tampoco mentir o crear falsas expectativas. El tema es sumamente delicado y las autoridades de COFEPRIS y COEPRIS, deben ponerse las pilas y atender urgentemente y con seriedad este problema. Si ambas instancias no son suficientes y se apoyan en otras dependencias, solo esperemos que este tema no se convierta en rendija para la extorsión.
Por otro lado, no solamente la UASLP debe intervenir en los análisis o estudios que deban realizarse. Todas las instituciones de nivel superior, incluyendo laboratorios oficiales y privados deben solidarizarse con la población, porque la detección de una toxina mortal en el alimento básico del pueblo es algo muy serio y merece un tratamiento oportuno y responsable.
ENTRE SOMBRAS
El último año de la actual legislatura se antoja entrar en una reversa lamentable. El Diputado Gámez Macías, recién electo presidente de la Mesa Directiva del Poder Legislativo, conserva la obsesión enfermiza en cuestionar de todo y por todo al alcalde de la capital Enrique Galindo Ceballos. Ya empezó y si sus ordenes son esas, así continuara…que lástima ….. Hasta pronto



