Alianza formal PVEM-PRI no habrá

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VOCES DE SAN LUIS

Fernando Díaz de León Cardona

Muy seguramente que Alejandro “Alito” Moreno, líder nacional del PRI, nunca cruzo por los caminos de la izquierda mexicana, pero eso sí, muy de pronto le salió lo Maoísta con la máxima histórica: “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Falto complementarla al omitir “El amigo de mi enemigo es mi amigo”. Esto, en el contexto de “Todos Contra MORENA”.

Venir a decir a San Luis Potosí que su partido busca una alianza político-electoral con el PVEM no es un despropósito porque en política de todo se vale; es decir, – de mamar y dar topes hasta de recurrir a  la demagogia y a los gritos de desesperación. ¿Pero que acaso no sabrá “Alito” Moreno que la coalición MORENA-PVEM está más que firme a nivel nacional?

San Luis Potosí es cierto, es harina de otro costal y todo puede suceder y muy probablemente esté enterado de que los diputados priistas, y de otros partidos están echados en brazos del gobernador y en el momento que los abra se caen. Esto lo sabe perfectamente Alito, muy al margen de la camioneta entregada a la dirigente estatal del CDE del PRI.

La alianza PRI-PVEM está dada desde hace tiempo, enemigos no lo son. Solo vean el comportamiento de sus dirigentes locales y sus legisladores. Lo que ignora Alejandro Moreno, es que existe una amplia base priista que tiene puesta su mirada en el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos. Por cierto, dicen que en toda reunión hay presencias que se notan mucho, pero hay ausencias que se notan más y la de Galindo fue una de ellas.

Deliberada o no, por Invitación o no, estuvo ausente. Fue lo mejor, el no asistir si lo hace importante, incluso indispensable para todo ese priismo profundo que habita en las colonias, en los municipios y el campo, y que definitivamente está muy apartado de lo queda del PRI.

Pero eso no es todo, y aquí sí que “Alito” Moreno se la mamó. Por un lado anda desesperado por una alianza con el PAN, y por otro lado lanza la carnada al PVEM sabiendo de antemano que para los Verdes el enemigo a vencer es justamente Enrique Galindo Ceballos.

En política es cierto, existen señales y no hay casualidades, lo que no se permite es cometer pendejadas y, para ser francos, a eso vino el dirigente nacional priista.

Decir que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, significa que Alejandro Moreno trata de poner contra la pared Al Pollo, al mismo que le conviene más un buen arreglo que un mal pleito con la presidenta de la República o con MORENA nacional, sobre todo en las diputaciones federales y algunas locales.

Que Gallardo Cardona puede definir su sucesión, de eso no hay duda, ya lo hemos registrado. Todo dependerá de un buen estira y afloja final entre México y San Luis Potosí, me refiero a que no necesita de vejigas para nadar.

Si bien es cierto que el gobernador cuenta con toda la estructura Verde, nuevas simpatías, tiempo y dinero, también es real que hay desencanto, existe inconformidad y hartazgo social, ese que se percibe en las calles no en el discurso ni en la guerra sucia.

En resumidas cuentas, una alianza formal PVEM-PRI no se dará. Se podrá operar por debajo de la mesa o en lo oscurito como siempre ha sucedido. Aquí el gran problema es que el centro tiene toda la información de por donde se mueven las cosas y un error, uno solo, podría tener un costo político altísimo sin necesidad alguna. Al tiempo.

Hasta pronto

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