Toño Martínez
La intención separatista de estados del norte del país surgida por primera vez en 1840 con la creación de la República de Río Grande, al igual que el proyecto para la creación del Estado Huasteco surgido en 1823, no son aspiraciones extintas, sino movimientos aletargados que recientemente han tomado auge – en el caso del primero- a través de plataformas digitales y de las tres entidades iniciales, Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila ahora son seis (Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Sonora y Baja California) inconformes por el centralismo político y la dispar devolución presupuestaria inferior a su aportación a la economía nacional equivalente a más de la cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB).
Ambos son asuntos políticos alentados por la falta de atención del gobierno federal en los campos de la economía, desarrollo social y falta de crecimiento que genera reproches que no se pueden tomar a la ligera sino merecen especial atención del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum para evitar la fragmentación del territorio nacional, ya no a través de movimientos subversivos ni guerrillas, sino sustentado en el poder industrial, económico y alto nivel de vida de sus habitantes.
El Norte es la región que aporta el 60% del total de las exportaciones agropecuarias e industriales a diversos países mediante tratados comerciales, especialmente a los Estados Unidos.
El asunto cobró relevancia con el surgimiento del Movimiento #nortexit, tras la llegada a la presidencia de la República del régimen de tinte socialista – comunista de Andrés Manuel López Obrador, quien asumió una actitud osca contra la región del norte por su visión socialista – de que el capitalismo y la por su estructura económica son la causa de la desigualdad social al priorizar la riqueza individual sobre el bienestar colectivo; la riqueza es generada por los trabajadores que sin embargo solo reciben una mínima fracción a través del salario.
La inversión del Gobierno Federal a la región del norte es baja “porque son ricos”, y luego la constante insidia contra los gobiernos de esos estados por parte de López Obrador y heredadas a Claudia Sheinbaum, generan un ambiente de rispicidad porque como líderes del país deben unir no separar.
Que se requiera reordenar diversos renglones para lograr una sociedad igualitaria si, pero no es confrontando ni generando ideas subliminales de buenos y malos. México necesita al Norte y el Norte necesita a México.
#Nortexit se mueve y no se puede desdeñar.
Ahora bien, la Huasteca no es ajena a iniciativas políticas de ese tipo, aunque sin propósito de romper con la República sino lograr una región independiente; en 1823 surgió un primer proyecto cuando el alcalde de Huejutla, Hidalgo, Cristóbal Andrade, solicitó al Congreso Constituyente la creación primero de la Provincia de la Huasteca con demarcaciones del Norte de Veracruz, Sur de Tamaulipas y Oriente de San Luis Potosí. Contó con el respaldo de 53 Ayuntamientos, pero el plan fue rechazado; luego en 1855 Manuel Fernando Soto y Cristóbal Andrade Lozano retoman la idea pero bajo el nombre de Estado de Iturbide con distritos de Tuxpan, Norte de Veracruz y Sur de Tamaulipas y su capital sería Tampico pero tampoco avanzó; la llama no se apagó sin embargo porque en 1853 y en 1877 fue nuevamente promovido. Esta vez proponían que llevara por nombre Estado de Moctezuma o Estado de Iturbide, incorporando a la demarcación de Tancanhuitz de San Luis Potosí , pero también fueron archivados.
Pero como las causas del descontento social por el subdesarrollo derivado del poco interés de los gobiernos por resolver su problemática buscar persisten la aspiración de independencia de la Huasteca no se apagó… A principios del 2000 el profesor Inocente Meraz Sánchez emprendió una nueva cruzada para formar el Estado Huasteco; obtuvo miles de firmas de apoyo de Ayuntamientos de Tamaulipas Sur, Hidalgo y de los 20 municipios de la Huasteca Potosina, sindicatos, clubes de servicio, Cámaras de Comercio e Industria, asociaciones ganaderas y otras más. Con todo ese sustento presentó la solicitud al Congreso del Estado y al Congreso de la Unión.
Entregó la solicitud al Senador potosino Carlos Jiménez Macías por aquel entonces, quien prometió enviarlo a comisiones pero nunca lo hizo.
El germen del Estado Huasteco vive. Un estado más unido por una misma idiosincrasia, cultura, idiomas originarios, ecosistemas, sueños y tradiciones.





