Corrupción, la peor polilla que carcome la estructura municipal.

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CAMINANTE

Toño Martínez

Un tema que soslayan los aspirantes a presidente municipal – como a cualquier otro nivel de Gobierno – cuando hablan en mensajes de redes sociales ofreciendo el cielo y las estrellas al ciudadano, es que van a hacer para controlar la corrupción que lleva a la distracción de recursos públicos por robo y obras de mala calidad.

No conocemos a algún alcalde, gobernador, presidente de la República de cualquier partido que haya salido pobre al terminar su administración, sino que algunos presumen una riqueza ostentosa a través de familiares o amigos que les sirven de presta nombres para evadir la acción de la justicia y se hacen de ranchos, mansiones, caballos finos autos de lujo y hasta yates.

La ambición por el dinero rápido de funcionarios (6 o 3 años o más) arruina los servicios y acorrienta la obra pública; incrementa el atraso, genera inseguridad por tener pocos policías y mal pagados, obras fantasma y propicia el cohecho en secretarías o direcciones donde el personal pide su “mochada” para atender cualquier tramite que solicite el ciudadano. Hasta tarifa tienen porque si lo necesitan rápido el precio se duplica o triplica.

Es una práctica común en los abusos del poder que el alcalde y funcionarios de primer nivel suben automáticamente de estrato social y gastan fuertes sumas en pagarse borracheras whisky o cogñac en bares de lujo; bueno hubo un alcalde de Ciudad Valles de apellido González que metió una factura a tesorería por la compra de una docena de calzones de marca y calcetines en una boutique de la Ciudad de México

Otro, Eligio Quintanilla pagó de la hacienda municipal cirugías plásticas de su esposa para estirarse la piel.

Pero hubo uno que salió más astuto que todos. Cuando al licenciado N.N. le preguntaron porque había gastado tanto en viáticos por un viaje de dos días a la Capital Mexicana para entregar carpetas de obras a la Secretaría de Desarrollo Social federal, su respuesta dejó pasmados a regidores que le hicieron la observación: “ustedes creen que es muy fácil viajar en avión desde Tampico con miedo porque se podía caer? hospedarse en un hotel donde no podía pisar bien por la alfombra mullida del piso; me sentía como pollo espinado y me agarraba de los muebles, cuando llegué a la cama no pude dormir porque tenía colchón de agua y tuve miedo de ahogarme si picaba el hule con las uñas de los pies que no había tenido tiempo de cortarme.

Y luego cuando me dieron ganas de hacer del dos fui al baño y había unas mangueras en la taza; cuando agarré una, salió un chorro de agua tan caliente que me dejó unas ampollas bien dolorosas allá abajito, y caminaba como charro para no lastimarme.

En el restaurante no sabía ni que cubiertos usar y aquello me puso en vergüenza delante de los funcionarios de cuello blanco que estaban en las mesas, por el tiradero de comida que hice. Los camarones parecían chapulines y brincaban del plato cuando quería agarrarlos.

Quedé traumado y nervioso, por eso cuando regresé a Valles contraté a la curandera Seferina para que me diera unas barridas y lo cargue a los gastos.

“No compañeros, es un verdadero sacrificio ser presidente municipal pero por amor a Valles lo volvería a hacer”.

Parece chusco pero todos los casos relatados fueron ciertos y demuestran como bajo cualquier figura la corrupción está profundamente enraizada en los Ayuntamientos en agravio de la población, pero ningún pre candidato incluye en sus peroratas que hará contra este carcinoma.

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