¡Viva México!, ¡Viva la solidaridad por nuestros hermanos de Oaxaca y Chiapas!

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A pesar de que los ánimos andan por los suelos porque México vive una situación muy difícil de inseguridad, muchos potosinos se dieron cita para dar entre relajo y seriedad el tradicional Grito de Dolores frente al Palacio de Gobierno junto con el Gobernador del Estado Juan Manuel Carreras López.

Desde temprana hora de la tarde la música comenzó a escucharse en la plaza de Armas, la gente caminaba tranquilamente comprando algún detalle alusivo a la Noche del Grito, entre ellos: banderines, corbatas, bigotes, trenzas postizas, sin olvidarse de la matraca, los sombreros picudos y muchas otras cosas más que forman parte de la mercadotecnia.

Los taquitos rojos, enchiladas, algodones, elotes, tostadas, duritos y más antojitos mexicanos llegaron al paladar de chicos y grandes que buscaron el mejor lugar de la plaza para ver los adornos que colocó el gobierno en el Palacio y calles aledañas, la música sonó y sonó, unos se retiraron del lugar mientras que otros llegaban con la firme intención de Gritar: ¡Viva México!.

Y así fue, salió el Gobernador a dar Grito de Dolores, dio el campanazo, nombró a los Héroes que nos dieron la Libertad, se cantó el Himno Nacional y ¡tan, tan! se acabó la ceremonia, bueno más bien iniciaba el festejo, algunos se fueron a los restaurantes, bares y antros mientras que otros prefirieron quedarse en casa por aquello de la inseguridad.

Pero otros que les gusta “tentar al diablo” anduvieron de pata de perro de un lado a otro, viendo dónde hacían su fiesta gritando por las calles ¡Viva México cabrones!, ¡Arriba la Libertad!, ¡Abajo los Partidos!, ¡Queremos ser libres de verdad!, como dijeran las abuelitas: “Así son los chavos”.

Algo que se me estaba pasando…¡la pólvora! este año no fue tan espectacular como otros, tal vez porque hay que ahorrar lana para ayudar a los damnificados de Oaxaca y Chiapas y también porque las diferentes estructuras que forman parte de la Plaza de Armas ya no son tan resistentes como para aguantar la fuerza de la pólvora, el caso es que El Grito no fue el mismo…

Muchos papás prefirieron que sus hijos festejaran en la escuela o en los clubes privados por aquello de la inseguridad, allí por lo menos pueden estar más al pendiente de sus hijos disfrutando de un ambiente tranquilo saborenado cuanto antojitos mexicanos se atravesaran como elotes, papitas, algodones, duritos, enchiladas, tostadas, tamales, fruta con chile y muchas otras cosas ¡para chuparse los dedos!.

Fue una noche hermosa, porque no llovió ni mucho menos se sintió frío, fue una noche cálida en la que los mexicanos se dieron la mano reafirmando así su apoyo para los hermanos de Oaxaca y Chiapas que hoy sufren por la muerte de sus seres queridos y por encontrarse pobres, ¡más no desprotegidos!, porque todos les ayudaremos a salir adelante. ¡¡¡Que Viva México!!!