Sí, está bien, pero digan como

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En unos cuantos días, los candidatos al gobierno del estado cumplirán un mes de los tres que tienen para hacer campaña. Hasta ahora, los postulantes de las coaliciones PAN-PRI-PRD, y PVEM-PT, representadas por Octavio Pedroza Gaitán y José Ricardo El Pollo Gallardo, son los que demuestran un mayor trabajo, capacidad de convocatoria y convencimiento entre los electores. Mónica Rangel de MORENA, sigue catatónica, ahí la lleva, pero le falta estirar.

Al margen del lodazal y el fango de pasiones extralimitadas que se instalan, se desplazan y se profusa en las redes sociales para golpear, insultar, evidenciar y descalificar al adversario; la campaña político-electoral para gobernador transcurre en orden, sin sobresaltos y sin el riesgo de desbordarse, por lo menos no hasta ahora. Más adelante es impredecible y hasta que veamos el tono de las campañas de los candidatos a la alcaldía capitalina.

A casi 30 día de iniciada la contienda, los potosinos hemos visto todo un torneo de ofrecimientos y promesas de los candidatos que buscan ocupar la silla principal de palacio de gobierno. Muchos, – quizá, sean realizables y verlos materializados durante los siguientes seis años; otros, definitivamente son una utopía y semejan más bien un catálogo de buenos deseos. Así son las campañas, sueños y nuevas ilusiones, finalmente al que prometer no lo empobrece aunque corre el riesgo.

Los genios de la planeación discursiva dicen tener todo previsto y calculado, y, afirman que solo es cuestión de ir desdoblando estratégica y mediáticamente las propuestas de su candidato para llegarle a la gente. Puede ser, solo que, a casi 30 días de campaña, lo único que hemos escuchado son ofertas disgregadas, ocurrencias en casos específicos, así como inventarios de buenas intenciones. Tal vez es lo que a algunos sectores de la sociedad les gusta escuchar y es para ellos a quienes están orientados los mensajes.

Sin embargo, hay otros sectores importantes de la sociedad que no solo les motiva o les convence escuchar promesas. El que los candidatos suscriban ante Notario Público o ante sus simpatizantes el cumplimiento de compromisos ya no los cautiva. Franjas sociales destacadas, están esperando, – por ejemplo, como es que los aspirantes a gobernar una entidad tan compleja, tan diversa, polarizada y endeudada como lo es San Luis Potosí podrán sacarla adelante.

Hasta ahora, – solo por citar, ninguno de los candidatos ha planteado estrategias integrales y vinculatorias entre los aspectos del crecimiento económico de la entidad con las prioridades de un verdadero desarrollo social que incentive, que fortalezca la inversión y la atracción de capitales capaces de generar riqueza y empleo, – pero sobre todo, como es que ese caudal de oportunidades pueda traducirse y reflejarse en un mejor bienestar social, no solo para la capital potosina, sino para enfrentar la pobreza, el aislamiento y la marginación social que existe en nuestras regiones, municipios y comunidades.

No hemos escuchado, como es que los candidatos podrían implementar una política coherente y realizable para despertar, rescatar y reimpulsar las verdaderas vocaciones regionales y de las ciudades importantes. No se trata de descubrir ni de reinventar propensiones. Las necesidades, las características, las diversidades; las oportunidades y debilidades de cada una de nuestras zonas ahí están; lamentablemente a los gobernantes les ha faltado visión, vocación de servicio y oficio, sensibilidad y voluntad política donde es evidente y perceptible contrastar miseria y opulencia y para que el auténtico desarrollo social tenga como premisa fundamental combatir la pobreza urbana y rural y el atraso en el que se debaten las 4 zonas del estado.

Si algo preocupa a los potosinos, es el clima de inseguridad y violencia que se apodera y ha convertido a San Luis Potosí en tierra de nadie. El problema de la seguridad, la procuración y la impartición de justicia son fenómenos estructurales a los que el poder político corrompido y corruptor le ha dado vuelta, se ha inmiscuido y ha hecho oídos sordos. La instalación del crimen organizado, la infiltración de la delincuencia en las corporaciones policiacas, la corrupción institucionalizada no se ha resuelto en décadas porque nuestros gobernantes se han mostrado débiles y blandengues. No necesitamos de policías legendarios o de un super policía; se necesita de una responsabilidad total para eliminar la podredumbre y la descomposición existente.

Epicentro central de las necesidades de miles de potosinos en desventaja, – como muchas otras, lo es también el tema de la salud. El próximo gobernador no solo encontrará a un elefante reumático, sino moribundo, decadente y envuelto en hechos de corrupción y complicidad en los que han incurrido gobiernos o administraciones que han simulado o negado impunemente ser parte de ella.

Ante el impacto brutal de la pandemia que nos azota, se requieren propuestas sensatas y coherentes para la reactivación económica entre los grupos y sectores que han resultado más golpeados. No basta prometer la construcción de nuevos centros hospitalarios, porque justo ahí es donde habrá que generar condiciones favorables de inversión para crear toda una infraestructura humana y material que garanticen la atención universal que se requiere, de tal manera que no solo es decir a que se comprometen, sino como, con qué y con quienes lo harán.

Por lo menos, cada uno debiera presentar ya un esbozo de lo que harán durante sus primeros 100 días de gobierno si es que llegan.

Hasta pronto