Límites de tolerancia rebasados

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Cualquiera que sea el desenlace de las elecciones del domingo 6 junio, la primera responsabilidad que tendrá que asumir quien resulte electo gobernador, será convocar a todas las fuerzas políticas a suscribir un acuerdo de reconciliación. Los insultos y agravios infringidos durante las campañas no han sido para menos y, lo menos que el ganador debe hacer, es intentarlo.

Aunque esto todavía no termina, quienes están cerca del proceso electoral, han comprendido que la lucha por alcanzar o conservar el poder ha sido despiadada, cruel y tormentosa, que se ha tornado agresiva, difícil y en momentos extremadamente infame por la capacidad de destrucción que demuestran tener los principales actores políticos participantes.

Un paseo dominical o una visita al seminario no ha sido. Los madrazos que se han enderezado en algunos casos, – si bien no han sido mortales, si de peso completo y de ello se han encargado como fieles interlocutores del santo y seña algunos medios de comunicación formales, varios informales y los sicarios a sueldo de las redes sociales.

En tres meses, las ofensas, las injurias y denostaciones han llegado a rebasar los límites de la tolerancia y, muy probablemente, algunas de las imputaciones o señalamientos que se hacen, tal vez se desvanezcan con el resultado de la elección o con el transcurso del tiempo, ojalá y así sea.

Es sano para San Luis Potosí, entender que todas las acusaciones que se han hecho fueron solo producto de la pasión y la euforia que despiertan las contiendas políticas. A nadie le conviene una sociedad divida o fragmentada, a nadie. Ni a los que llegarán al poder ni a los que se quedaron en el camino.

El que resulte vencedor, tendrá que sentarse a reflexionar en la serenidad de sus juicios para comenzar a ordenar sus ideas, a planear las urgentes acciones y los programas de gobierno deseables, realizables y posibles. Tendrá que priorizar el cumplimiento de compromisos hechos en campaña.

Todos han ofrecido algo, y, el que triunfe, deberá demostrar que su oferta no es proponer un estado de gratuidad, sino un gobierno que en lugar de desviar sus potencialidades y recursos en las corruptelas de siempre para unos cuantos, que el dinero se utilice en mejorar la seguridad, en ampliar la infraestructura urbana, en resolver la movilidad, y en ampliar la atención hospitalaria y los programas sociales para niños, jóvenes, hombres y mujeres y adultos mayores.

El gobernador electo, deberá demostrar que el secreto para aterrizar sus propuestas estará no solamente en no robar y tampoco en no permitir que los funcionarios metan las manos al cajón, sino que además tendrá que hacer ajustes estrictos en la racionalidad y en el orden que debiera tener el gasto público en los tres Poderes del Estado.

El nuevo mandatario tendrá que valorar, que ha llegado el momento de hacer una profunda revisión al organigrama de la administración pública para plantear con seriedad la supresión de dependencias ociosas e inútiles que nacieron coyunturalmente por presión o por caprichos políticos, las cuales solo ha representado una enorme carga al presupuesto.

El nuevo jefe del Ejecutivo, – insisto, tendrá la máxima responsabilidad de convocar a la reconciliación, pero además tendrá el gran desafío de desactivar y buscar atemperar esas fuertes y torcidas crispaciones que con inconmensurable perversidad, odio desproporcionado e interés chayotero despertaron ´´periodistas, analistas y comentaristas´´ de la ciudad de México.

Todos esos a los que en nuestra aldea algunos llaman ´´serios´´, nunca en su miserable existencia han pisado o conocido bien nuestra tierra, – pero eso sí, han sido capaces de dañar, dividir y enfrentar a los potosinos al reproducir con saña y sin pudor en sus programas, filtraciones e historias envueltas de mentira y de terror de varios de los candidatos.

ENTRE PARENTESIS

Interesante y dinámico fue el debate entre los candidatos a la presidencia municipal capitalina. En su mayoría, los participantes presentaron buenas propuesta, pero quienes indiscutiblemente se llevaron la tarde con orejas, rabo y vuelta al redondel fueron Tere Carrizales y Leonel Serrato que le pusieron esa soberana madriza que se había pronosticado…

Hasta pronto