Fiesta…. fiesta …fiesta

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El aumento gradual de contagios por COVID parece no ser por ahora una prioridad para las autoridades estatales. Las medidas que en su momento se impusieron, por el incremento alarmante de infectados y muertos son letra muerta. El llamado de las autoridades de salud a no bajar la guardia y mantenerse protegidos del maldito bicho son irrelevantes.

Andamos más preocupados por quiénes engalanarán el teatro del pueblo o por saber quien se presentará en el palenque de la Feria Nacional Potosina FENAPO que por el bicho. De no ser por los boletines rabones que eventualmente envían los Servicios de Salud, nadie está midiendo la magnitud, el riesgo y el impacto que podría tener una nueva oleada de infecciones.

El proceso de vacunación que el gobierno federal puso en marcha tiene desde luego un resultado positivo en la reducción sustancial de casos por COVID y su letalidad, – no obstante, los contagios se siguen incrementando y, – a como vamos, que Dios nos agarre confesados con las aglomeraciones que tendrá la Feria Nacional Potosina o los partidos de balompié oficiales y amistosos que se vienen.

Los potosinos bajaron la guardia; basta con darse una vuelta a los mercados sobre ruedas en la capital, en Soledad de GS, en los centros comerciales, en el transporte colectivo o en el tianguis de las vías, para darse cuenta de que, a la población, el virus mortal ya le valió madre.

O de plano ya se confió por las primeras dosis que recibió, o definitivamente no hay conciencia. Ya ni hablar de los antros, las plazas o el centro mismo de la ciudad, para observar con tristeza cuanta ignorancia o irresponsabilidad se pasean juntos.

Por un lado, las autoridades de salud están esperando se autorice la vacunación masiva a menores en edad de 0 a 12 años, pero, por otro lado, nadie habla, nadie dice nada del inminente riesgo en que se encuentra este

grupo de edad que no ha recibido su inoculación primera. Si esto continúa así, muy pronto estaremos pagando el lento aprendizaje de los responsables de contrarrestar con medidas efectivas el aumento de la pandemia.

Si no basto el que niños, adolescentes, jóvenes y adultos perdieran su equilibrio emocional durante dos años continuos; si no fue suficiente el número de desempleados que produjo la pandemia, si de plano no les importa el que se hayan cerrado cientos de changarros, el que la vida se complicó y se encareció criminalmente y que a la fecha andamos cerca de los 8 mil muertos, pues entonces que poca madre.

Los responsables de salud ya saben; porque ya se nos advirtió que los meses junio, julio y agosto podría ser un periodo de alto contagio. Por leves, delicados o graves que estos sean, nadie se explica que está esperando la autoridad de salud para endurecer medidas, para imponer restricciones y para desplegar campañas enérgicas y estratégicas para evitar la propagación del virus.

Aquí no hay de otra, o siguen atrapando moscas o le entran con todo para proteger a la población, principalmente a los niños que se encuentran inermes y que no han recibido una sola vacuna.

No se requiere de mucho, solo imaginación y talento y, por mucho que algunos defiendan que todo propósito sin dinero es demagogia, pues entonces que la lana regresada por Mónica Rangel lo destinen, ahora sí, para la prevención y otras prioridades a las que se refirió el gobernador.

Hasta pronto