Esto apenas comienza

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Por: Leónidas Fernández

Dice el gobernador Ricardo Gallardo, que no desea ver encarcelados a los exfuncionarios públicos que robaron. Con que regresen lo que se llevaron se daría por bien servido para que ese dinero se invierta en obra pública o para concluir proyectos que nunca se iniciaron u otros que jamás terminaron.

El gesto del mandatario estatal reafirma que su gobierno no llegó para cobrar facturas o tomar venganzas, peeero, si la mano del Ejecutivo alcanza para indagar hasta el sexenio de Fernando Toranzo Fernández, lo más probable es que este gobierno se vuelva riquillo.

O bien, si decide mandarlos a prisión, lo más seguro es que no habría quien cierre la puerta del penal de La Pila.

Aquí el gran problema, – y que choca con el deseo de Gallardo, es que una gran parte de ese dinero sustraído es recurso federal donde el estado no interviene, sino que es el gobierno de la República a través de la Auditoría Superior de la Federación, de la Unidad de Inteligencia Financiera o de la Fiscalía General de la República la que podría decidir el destino de varios de los exfuncionarios que metieron las manos al cajón y se fueron en grande.

En calidad de mientras, tres exsecretarios del gabinete y varios involucrados externos ya están en la sombra. El ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública y dos ex titulares de los Servicios de Salud fueron los primeros en resentir la voluntad de un pueblo cansado de tanta pinche tranza. Desde luego que faltan más, muchos más.

Ya este lunes se anunció abiertamente que van tras los huesos de la exdirectora general de los COBACH y no tardan en anunciar nuevas aprehensiones que podrían darse en el ámbito de los responsables de la Obra Pública, de las Finanzas, de las Comunicaciones, en la Comisión Estatal del Agua y de algunas direcciones que dependen de la secretaria general de Gobierno.

Evidentemente que en la comisión de los delitos o truculencias que se les imputan, los ex titulares de las dependencias no van solos. Existen segundos y terceros de abordo, proveedores, expendedores y compradores que se involucraron en toda una red de complicidades que de ninguna manera puede quedar impune.

Si de todo esto el exgobernador Juan Manuel Carreras López no se daba cuenta pues que pendejo, y, si lo sabía, guardó silencio y no hizo nada para remediarlo, pues entonces no habrá de otra que acelerar la orden de aprehensión en su contra para que enfrente su responsabilidad histórica.

ENTRE PARENTESIS

Y mientras El Pollo anda en chinga, avanzando a toda prisa en obras de infraestructura y en el rescate de espacios públicos, el alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos sigue enfiestado y por ningún lado se ve que ponga solución al problema del agua y al estado deplorable que guardan las calles de la ciudad.

Da la impresión de que los panistas y uno que otro priista o perredista lo secuestraron para hacerlo rehén de sus intereses. También, mientras Gallardo ya encarceló a varios, parece que Galindo le escurre al bulto y ni siquiera una llamadita a la Fiscalía para ver como avanzan “sus denuncias” en contra de la pasada administración encabezada por Xavier Nava.

Hasta pronto