En el repartidero del pastel

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 Por Fernando Díaz de León Cardona

En la rebatinga, en el repartidero del pastel y en el espíritu aliancista por la gubernatura, los habitantes de este aporreado y maltratado estado, comienzan a observar como se deslizan y se desgajan la cintura; derechistas e izquierdistas, pobres y ricos, chairos y fifis, neoliberales y conservadores, rancios reaccionarios  y revolucionarios soñadores, adoradores del Che, viejos y trasnochados marxistas; a poderes fácticos interesados o inclinadas, y, – desde luego, que ven a todos esos que han mamao, perdón que amán a Mao.

Inimaginable: ¿Alguien podrá augurar un triunfo político-electoral del PRI-PAN el 4 de junio próximo con uno o dos ex presidentes de la República huyendo, ¿escondidos, procesados o encarcelados por traición a la Patria? O, bien, ¿Con una sentencia firme del ex Secretario de Seguridad, Genaro García Luna (PAN) y del General Salvador Cienfuegos? (PRI)

¿Eso, más todo el excremento que suelte el tal Emilio Zebadúa (PRD) en el escandaloso caso de la “estafa maestra que tiene en prisión a Rosario Robles? Todo esto, ¿Más lo que se les acumule de aquí al día de elección? Yo creo que nadie lo imagina, pero de que les hará surco y les zanjará hondo, no cabe la menor duda. No olvidemos lo que el presidente López Obrador ha repetido incansablemente, “el pueblo es mucha pieza”.

Puestos en el contexto pueblerino, finalmente se dio lo que desde hace meses se pronosticaba. Si para otros fue la gran noticia, para nosotros solo fue confirmación. La alianza PAN-PRI-PRD está formal y legalmente sobre la mesa. Habrá que esperar a que se apruebe y resuelvan en lo interno para determinar quien será el suicida que porte el estandarte de la antítesis de la derecha panista, con la del centro priista y con la flacucha y mal llamada izquierda que ronda y regentea el PRD.

En esta alianza, habrá por supuesto un ganador, pero jala más la atención quien será ese gran perdedor. En una de nuestras entregas, sostuvimos que al presidente AMLO le interesaba más conservar la mayoría en la Cámara de Diputados que algunas de las gubernaturas. En esa hipótesis, ¿Quién puede dudar que JM Carreras la supo hacer para que el presidente le diera libertad de proponer relevo a cambio de las posiciones en San Lázaro?

En política nada es descartable y ello podría ser la razón suficiente de la alianza PAN-PRI-PRD o la decisión para que Juan Ramiro Robledo Ruiz le entrara en la recta final de la interna en MORENA. Al gobernador Carreras, cualquiera de la alianza le acomoda y Juan Ramiro también; con ninguno tendría inconveniente. Aquí el problema es que ese presunto logro o acuerdo, tenga realmente el aval o el visto bueno del presidente, porque si no fue así, pues entonces ya se metió en semejante pedernal.

En la esquina contraria parece que las cosas comienzan a entrar en definición. La enorme alcahuetería, lucha y antropofagia minoritaria, está entre si MORENA y el PVEM deben aliarse o no. Ya el CEN del partido del presidente de la República, dijo va y se sostiene; solo aquí en la aldea, les produce chorro y comezón el solo pensar que El Pollo Gallardo la pueda representar. Lo cierto es, que, entre más chingan a Gallardo, más crece, ¡A poco no se dan cuenta! Solo vean las encuestas y los comentarios de los conductores más picudos de Chilangolandia que desde luego pesan más que los análisis pueblerinos.

Dice el Guacho, que El Pollo Gallardo es un peligro. Y sí, para ellos. El decrépito Notario se remueve entre las cenizas de su pasado tratando de instalar la idea de que El Pollo no debiera ser el candidato de la Alianza MORENA-PT-PANAL-PVEM. En el fondo, el Guacho Martínez Benavente no representa en realidad mayor peligro, aunque si sus interlocutores oficiales y oficiosos. Para el Notario, si fuera Leonel, – ya tiene por lo pronto, listas sus licras para hacer campaña, y, si es Juan Ramiro Robledo, igual tiene ya previsto su cambio de look para peinarse de rayita en medio.

Hasta pronto.