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¡De lengua me como un taco!

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DE FONDO

Fernando Díaz de León Cardona

Si acaso hubo campañas limpias, sin denostaciones, ataques y descalificaciones, fue en las décadas pasadas, ocurría cuando se presentaba un solo candidato, hoy… ¡que esperanzas! La guerra sucia, la ausencia de ideología, la falta de ética y las ambiciones del poder por el poder todo lo ensucian, lo enlodan.

El acuerdo de civilidad pactado este jueves por las coaliciones y partidos políticos contendientes se suscribe en el sueño de las ilusiones perdidas. ¡Todavía ni siquiera inician formalmente las campañas!, y, ya en lo interno y desde otras malas entrañas, se advierte la pugna y la lucha perversa entre partidos y contendientes.

Solo vean a Xóchitl “La Pelangochis” Gálvez para darnos una idea. No hay discurso o intervención en donde no le tupa duro a Claudia Sheinbaum. Aquí, en el contexto aldeano, – por ejemplo, el diputado local José Antonio Lorca Valle no bajó de hampones a Gabino Morales y Leonel Serrato, ¡y eso que son del mismo bando!

Creo que las coaliciones y partidos se ponen solos de pechito para que les tundan. Ese famoso Acuerdo de Civilidad suscrito este jueves, se convertirá en el “hazme reír” de miles de ciudadanos que solo observan como se pega y se desgasta la clase política y los institutos con los que se identifica. ¿Apoco no?

Lo ideal sería, que en cualquier pacto de civilidad o de no agresión, participen no solo los actores políticos principales, sino invitar a los organismos empresariales que son buenos opinólogos de todo y muchas veces contra todo. Igual aquellas organizaciones de la llamada sociedad civil como el Frente Ciudadano Anticorrupción que tarde se les hace para soltar veneno.

¿Y porque no? También sería sano que se integren los medios de comunicación que ya desde ahora, algunos comienzan a denostar, a descalificar o a engrandecer a figuras que se espera participen en el proceso electoral. Evidentemente que el mundo mediático juega siempre un papel estelar en el desenvolvimiento de las campañas políticas y en las guerras sucias.

Si las coaliciones, los partidos políticos, sus dirigencias y sus candidatos les conceden la importancia debida a los medios, tengo la certeza que en algo se contribuiría a que se cumplan los objetivos del Pacto de Civilidad.

A veces, los medios solo son eso, el medio, pero la terrible realidad es que las filtraciones, las estrategias perversas para destruir al contrario con lodo maloliente, provienen de los actores principales.

Dicen que un buen estratega político no solo debe utilizar como arma las finanzas que se les destinan para sus pretensiones políticas, sino también saber y conocer el tiempo propicio para jalar del gatillo. Lamentablemente algunos maniobristas de las turbulencias y generadores del ambiente político turbio, solo se incrustan para obtener alguna ganancia o un cargo público, no más.

Apostemos a que el famoso Acuerdo de Civilidad no sea solo una estrategia política o una presentación en sociedad vana e inútil. Ya en el 2021, vimos cómo se dieron hasta con la cubeta. No solo se criticaron y se descalificaron las propuestas u ofertas políticas, sino que se fueron a la yugular de algunos apara desprestigiar y golpear incluso a familias enteras. Hasta pronto

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