(Capitulo final de la serie Las Brujas de sierra “La Colmena”)
Toño Martínez
Cerca del medio día, Josefa sintió que perdía las fuerzas, el sol era inclemente y sufría de mareos; la sed la atormentaba pero no se acercaba a ninguna casa porque tenía miedo que la rechazaran por su mal aspecto. Al pasar por “Micos” dejó la vía para bajar al manantial o “Cascada de la Virgen” donde se encuentra una imagen de María Madre de Jesús. Se metió al agua y bebió desesperadamente; al cabo de unos minutos regresó a los rieles para seguir hasta su pueblo. Uno de los grupos de vecinos que la buscaban la vio a lo lejos.
-¡Es Josefa …es Josefa! gritó Camilo y fueron a encontrarla. La montaron sobre un caballo y la llevaron a su casa. Al darse cuenta de su debilidad una vecina le dio atole de masa con pilón mientras otra preparaba caldo de pollo.
Josefa se acostó y en ese momento vio la artesa – una caja pequeña de madera de forma rectangular que la bruja le había pedido la noche anterior que la llenara de agua y la saltaron 3 veces mientras repetían “sin Dios y sin Santa María aquí solo el rey de los infiernos nos guía”.
Sus ojos se abrieron reflejando terror, y un rictus de angustia se reflejó en su rostro. !Quémenlo por favor, quítenlo de ahi porque con esa artesa comenzó el vuelo con la bruja.
Poco después su marido le llevó a la curandera de la comarca para que le hiciera una limpia y quitarle la mala sombra de las brujas; la barrida se repitió durante 7 días entre el humo de sahumerios. Roció agua bendita en los cuatro puntos cardinales de la casa, puertas y ventanas mientras pronunciaba la poderosa oración de San Benito Abad.
Josefa poco a poco recobro la estabilidad psicológica y su vida volvió a la normalidad. Por las noches hay quienes afirman observar bolas de fuego volando rumbo a la sierra.
(Narrativa inspirada en una leyenda de tradición oral entre poblados que se ubican en las faldas de la Sierra “La Colmena” al Noroeste de Ciudad Valles. Gracias Julio Baltiérrez)






