Solo recen porque JM Carreras no le entregue la gubernatura al PAN o a Morena

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Este sábado, el Consejo Político Estatal del PRI elegirá a Elías Pesina como nuevo Presidente del C.D.E. Al nuevo líder del tricolor no sobra decirle, que la nueva realidad política que se vive en el país y particularmente en la entidad, lo emplaza a enfrentar enormes desafíos después de la tragedia electoral del primero de julio del 2018, aunque lo sabe y lo entiende.

Para algunos, los retos de la nueva dirigencia, podría quizá, ser una empresa suicida, sin embargo, Elías, acepta el desafío; está plenamente convencido de su congruencia y de su compromiso de lealtad como valor elemental que todo militante del partido debiera tener. Desafortunadamente no todos lo entienden o lo conciben así, pues mientras que para algunos existen expresiones plurales o es legítima la diversidad del pensamiento, para otros simplemente es traición.

Pese a ello, el arrojo de Elías, demuestra que se ha colocado frente al espejo, sin temores y para iniciar con un verdadero ejercicio de autocrítica que busque con humildad revisar con actitud madura, en que fallaron quienes fueron corresponsables de la derrota, de aquellos que se dejaron seducir por el pragmatismo y por los excesos del poder; o de aquellos que abandonaron las causas del PRI y que no supieron defender al partido en los momentos de crisis.

Este viernes, cerca de un centenar de priistas de la vieja guardia, se dieron cita para brindar calor a la unción de Elías como presidente del partido. La mayoría, rostros de finales de la década de los 80s y principios de los 90 que en su tiempo vivieron épocas de franca combatividad, sin entreguismo y con barreras frente a élites que se han esmerado en distanciar al partido de las causas populares, le ofrecieron a Elías Pesina su apoyo incondicional.

El ex presidente del PRI Carlos Jiménez Macías, invitado al reencuentro, fue elocuente, claro y preciso: “Reconozcamos que perdimos identidad y no alzamos la voz para denunciar y castigar la descarada corrupción que se enquistó en nuestras propias filas”.

Algo semejante, en su momento, pronunció la líder nacional del partido, Claudia Ruiz Massieu, cuando expresó “dejamos que los cínicos y abusivos mancharan y lastimaran la imagen de millones de aquellos militantes y ciudadanos que salían a las calles a pedir el voto para el PRI”.

Carlos habló de la inclusión necesaria en el partido, pero también fue enfático cuando manifestó que deberán irse del PRI aquellos que le han generado un daño al partido y han contribuido a sus derrotas. No dio nombres, pero la palabra “Tekmol” se escuchó entre los asistentes al reencuentro.

Con actitud y autocrítico como es, Jiménez Macías habló de las capacidades de Elías Pesina y de las bondades del PRI para reconciliarse, habló de dejar atrás diferencias y superar sus divergencias, siempre en la lógica de un ejercicio de transformación que ciertamente arroja incertidumbres pero que convoca a los priistas hacia nuevas formas de hacer política.

De Juan Manuel Carreras, el ex Cónsul de México en Chicago se expresó bien, dijo que su gobierno va bien y se verá fortalecido con la nueva dirigencia priista, sin embargo, en torno al gobernador se requieren más rostros que fortalezcan la actividad del partido.

Así, en un reencuentro al que con emoción y nostalgia, Carlos Jiménez Macías se refirió como de sentimientos encontrados, todos los asistentes brindaron su respaldo a un Elías Pecina que, serio y receptivo, escucho de quien esto escribe: “Ojalá que tu esfuerzo y sacrificio no sea en vano y, esperemos a que el gobernador no le entregue la gubernatura al PAN o a Morena, porque para eso pinta”.

Hasta pronto