Solo los afortunados lograrán sobrevivir

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El mundo entero enfrenta hoy en día dos batallas ampliamente visibles y perceptibles; una contra el COVID19, y la otra derivada de la colosal crisis económica que genera una pandemia que, a la velocidad que avanza, muy pronto se convertirá en epidemia. La fase I ya es historia y, por lo menos en México, ya ingresamos a la etapa II, pero vienen los episodios más terribles y de consecuencias todavía impredecibles o insospechadas, la Fase III y IV.

En nuestro país, no solamente los mexicanos estamos en presencia de algo inédito, impensable, y en ratos a veces incomprensible. En las últimas 24 horas, la sociedad se encuentra virtualmente dividida, enfrentada y polarizada ante dos posturas irreconciliables, – es decir, – entre aquellos que asumen una posición apocalíptica sobre el impacto demoledor del coronavirus y sus repercusiones económicas, con respecto a la otra que desestima un efecto mayor y que incluso convoca o sugiere una resistencia civil para no paralizar en términos de movilidad, productividad y comercial al país.

Cuando el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, habló de reintegrar a la Unión Americana a la normalidad, diciendo que el 12 de abril, “día de resurrección” el país vecino debería reanudar su actividad política, económica, comercial y social, porque desde su perspectiva mueren más por una influenza estacional o en accidentes de tránsito; en México se ya se desataron los demonios y el primero en salir al ruedo fue Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca, Electra y Total Play, entre otras empresas, para decir que el país no se puede parar.

A las declaraciones del magnate de la televisión y de los abonos chiquitos, le siguieron otros personajes del contexto nacional. En el escenario local, la iglesia católica, que ya se había demorado, salió a decir este jueves que en México mueren mas mexicanos a consecuencia de la violencia que el COVID19. Esta corriente que ya es tendencia y en cierto modo escándalo, afirma que ni el COVID19 ni sus repercusiones económicas pueden paralizar el país, interpretándose su postura como una inclinación en favor de las políticas que ha venido implementando el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La otra corriente observa un espectro universalmente válido. Sostienen que el miedo engendrado en China mantiene entrampados y con su economía destruida a los europeos; considera además que el surgimiento, expansión y efectos económicos del COVID19, son producto de políticas imperiales que muestran los países de Europa, Asia y América en un escenario mundial en el que EEUU ha dado el primer paso luego de la aprobación en el Senado para repartir 2 mil billones de dólares para enfrentar una contingencia en la que suponen, el imperio ya midió su capacidad de generar terror para enseguida pasar a los negocios y al consumismo exacerbado; “primero consumo, luego existo”.

Por otro lado, sin precisar, confusos y difusos, existen también mexicanos y potosinos quienes afirman o intuyen que el mundo entero se encuentra en una franca transición o de reordenamiento hacia un nuevo esquema económico mundial, hipótesis que por lo menos este 26 de marzo no se percibió ni se abordó abiertamente en la reunión del G20 que aglutina a los países más influyentes del mundo, económicamente hablando, incluyendo a México.

En todo este escenario, la prensa nacional sin distingo, periódicos, televisión, radio y redes sociales por supuesto, no habían jugado un papel estratégico sino hasta hoy que les cayó el veinte porque andaban más preocupados por sus lectores, por su audiencia o radioescuchas, por su prestigio, por blindar sus oscuros intereses y por el dinero millonario que dejo de ingresar a sus cuentas por una disposición presidencial que no ceja en su consigna de calificar a informativos nacionales y a algunos locales como prensa vendida o chayotera.

Esta guerra de bandos o bandas apenas comienza. Lo difícil, lo crítico, lo insospechable e impredecible del impacto del COVID19 y las desastrosas consecuencias económicas para los que empiezan a generar riqueza o viven al día a día vendrá muy pronto. Los atracos a centros comerciales, dirigidos o no, continuarán y no deberá sorprendernos cuando lo padres o madres de familia salgan a la calle, a los supermercados o grandes tiendas para apropiarse del sustento ante la ausencia, hasta ahora, de una clara definición de políticas públicas que contribuyan a paliar el impacto y consecuencias de la epidemia.

Ya no le demos tantas vueltas, el COVID 19 y su contagio seguirá avanzando a la velocidad ya anunciada. El sistema nacional de salud, incluyendo al privado es incapaz e insuficiente ante lo inevitable. Habrá muchos infectados que requerirán de la atención médica y solo los afortunados lograrán sobrevivir porque la capacidad instalada para enfrentar la crisis que se aproxima, seamos honestos, no es ni la necesaria ni la adecuada. Solo veamos la protesta de médicos del IMSS en Zacatecas y en otras entidades para darnos cuenta.

A los NINIS, el gobierno de López Obrador le otorga $3,600.00 pesos mensuales, mientras que a los médicos pasantes les pagan mil pesos, los utilizan como carne de cañón, los señalan de insolidarios y falta de vocación cuando ni siquiera un tapa boca les proporcionan para evitar el contagio. En el contexto económico, miles y miles de trabajadores “por su cuenta” y que viven al día a día, ingresaron ya esta semana a una etapa de desesperación en la que ni el gobierno federal y local o no se dan cuenta o simplemente simulan.

ENTRE SOMBRAS

Pues sí, en efecto, la delincuencia bajó, también disminuyó el consumo de drogas en antros y piqueras. Los accidentes de tránsito, multas, mordidas, el robo a comercios, a automóviles y los atracos a casas habitación también disminuyeron, todo gracias al COVID19 y a la delincuencia organizada y a la uniformada.

deleoncardona@hotmail.com