Ni preocupación ni pena, solo lástima

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La presencia del candidato del PRI al Senado de la República, Luis Antonio Mahabub Sarquis en las aulas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí UASLP, no tiene porqué ser motivo de pena y preocupación para el Rector de la Universidad, Fermín Villar Rubio, tampoco para su Consejo Directivo, – es más, ni para los estudiantes que con o sin su anuencia le abrieron las puertas del recinto universitario, ya no digamos para promocionarse, sino para por lo menos presentarse y darse a conocer.

No debe preocuparles porque el propio candidato priista, negó que hubiese utilizado imágenes o slogans de su campaña para hacer proselitismo. Creo que lo que sí debería encabronarles, por lo menos en algo, es que aparte de violar la autonomía de la institución, Luis Mahabub se hubiese burlado impunemente de todos diciendo que no hizo labor de convencimiento, cuando las imágenes y los testimonios de los propios maestros y alumnos confirmaron lo contrario.

Al final del día, al señor Rector no debe angustiarle ni debiera intentar buscar salida alguna a la presencia de un candidato priista, simplemente porque en mucho pudieron haber influido los términos en que se amarró la presunta participación de Mahabub como ponente de un tema económico o de políticas públicas que pudieran favorecer a los jóvenes universitarios emprendedores.

En todo caso, al Rector debería preocuparle, el que la presencia del candidato del PRI al Senado de la República en la UASLP, tenga

connotaciones o interpretaciones de un hecho inobjetable que colocaron a la Máxima Casa de Estudios en una verdadera encrucijada en donde ven a la Universidad como una institución cómplice o fiel salvadora del naufragio priista.

La sola presencia de Luis Mahabub, tratando de convencer en las aulas universitarias, describe con claridad la inevitable caída del régimen, en un proceso que se advierte irreversible; profundamente doloroso y patético para un priismo local que está inmerso en un escenario de cruda realidad donde tal vez, el señor Rector, no ve o no escucha que los líderes del PRI y sus candidatos están echados a la mar, ahogándose en sus contradicciones y sin salvavidas.

Esa arrogancia del candidato al Senado de la República se enfrenta hoy a su propia realidad, no en esa certeza que seguramente construyo en sus sueños o en los de otros. Saben que su estrategia no es la correcta porque le han apostado a la liquidación del adversario, y porque en su propio rostro y mentira, exhiben la negación de la política, circunstancia que el primero de julio les arrojará un saldo desastroso.

En todo caso, el Rector de la UASLP y todos los que fueron engañados no deberían sentir pena, sino lástima, no más.