Gobierno de Nava comienza accidentado, prepotente e intolerante

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Resulta desafortunado y lamentable el que todavía exista una marcada y enfermiza persistencia en aquellos grupúsculos que desean que San Luis Potosí ingrese a escenarios de confrontación y violencia política, por caminos que la historia demuestra no conducen a otro destino que a la confusión y a la siempre riesgosa y peligrosa ingobernabilidad.

Con el reacomodo de las distintas fuerzas políticas, y ya con autoridades municipales que han comenzado a ejercer el poder público, no existe ni se vislumbra, hasta ahora, una interlocución inteligente ni la mínima posibilidad de iniciar con un proceso de reconciliación o reconstrucción política que podría favorecer a todos los potosinos, por el contrario, el nuevo gobierno de la capital comenzó accidentado, prepotente e intolerante.

Es cierto que el discurso en la toma de protesta del nuevo Alcalde Francisco Xavier Nava Palacios, sonó fuerte, pero fue frívolo y demagógico, porque iniciando su función, lo primero que hizo fue encerrarse y dictar medidas brutales de represión para expulsar a todo lo que se vea amarillo o huela a Gallardía.
Si estos son los signos de los nuevos tiempos y del nuevo gobierno de la ciudad, entonces ni hablar; resignémonos todos a esperar lo peor de un gobierno carente de legitimidad o representatividad, pues todos sabemos que el PAN llegó a la Alcaldía únicamente con el apoyo del 13 % de los habitantes de una capital que rebasa por mucho el millón.

Patético por otro lado, resulta el lloriqueo del Oficial Mayor y del Tesorero Municipal del Ayuntamiento al quejarse de que la administración pasada cerro el capítulo 2000 y que presuntamente no les dejo para la gasolina. Con esos argumentos o justificaciones, ahora resulta que los problemas de inseguridad seguirán en la capital porque los señores no tienen para mover las patrullas de la policía.

Seguramente los nuevos funcionarios ignoran que todos los gobiernos municipales han trabajado por años a crédito con los proveedores del combustible y de otros servicios. Pero como el propósito del nuevo Ayuntamiento es evidenciar y enrarecer todo, lo único que exhibe es su incapacidad de gestión para renovar los contratos a crédito o pagos a corto y mediano plazo.

Tal vez, este nuevo gobierno esté pensando que con declarar públicamente sobre presuntas anomalías y lograr que estas se escriban, se reproduzcan y se transmitan puntualmente en los medios afines a los panistas-navistas conquistarán simpatías, grave error, sin duda, porque la gente comienza muy pronto a ver en qué momento se equivocó al cruzar la boleta.

Todo ese ambiente generado desde Palacio Municipal, o de algunas organizaciones que enarbolan la anticorrupción e incluso a veces tolerado a alentado por algunas oficinas del gobierno estatal, en nada contribuye a superar los enconos, las venganzas y las campañas de linchamiento mediático que se comenzaron a difundir antes y después del primero de julio y ahora a partir del 1 de octubre.

Hoy todo parece enredarse y para ser francos, únicamente un solo hombre podrá atemperar una situación política delicada que se empieza a engendrar, y ese es el gobernador del estado, Juan Manuel Carreras el cual debería por sentido común y garantía de gobernabilidad convocar al orden entre los actores centrales de la inestabilidad.

No hacerlo a tiempo, podría interpretarse como una actitud de complicidad que podría significarle problemas a un gobierno que comenzó bien, que va bien y que va por más.