Entre la simulación, la propuesta y la descalificación

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¿Para qué sirven los debates entre candidatos, podrían ser sometidos a ejercicios de simulación? Es una pregunta que se hacen analistas, especialistas, los propios candidatos y por supuesto los votantes.

Y es que este tipo de ejercicios propuestos para “abonar” a la democracia han sido utilizados como espacios para a confrontación y en lugar de que los ciudadanos conozcan propuestas solo quedan más desinformados, sobre algunos asuntos de interés. Esto sumado a que el interés principal de un debate ha sido conocer ¿Quién la riega más? y de ahí los memes y demás comentarios en los que se centran las personas sobre los candidatos.

El tema de los debates, “ejercicios democráticos” que buscan darle a la ciudadanía argumentos para votar informadamente, son sólo una simulación y un espacio de lucimiento para quienes solo buscan atacar al más fuerte, pasan incluso hasta la comedio o tragedia desde el punto de vista que se aplique, pero hasta ahora no se puede hablar de que un debate define votos, o realmente informa o aporta a la democracia.

Hemos visto a candidatos leyendo de corrido, con acusaciones cruzadas, monólogos sin diálogo, con ausencia total de deliberación, lo que indica que los debates en México están muertos y poco resuelven.

Hoy los debates no son obligatorios para los candidatos. De forma que es decisión del, la o los candidatos el participar, dejando de lado la importancia de confrontar proyectos ante el electorado.

Dicen que la campaña es un periodo productivo para la simulación y que sólo en los debates podemos ver a un candidato como verdaderamente es, medir su preparación, conocer su temple frente a los señalamientos de sus contrincantes, y sobre todo exponer como realizará su proyecto, pero la realidad es otra se busca cierto protagonismo que beneficia sólo a uno que otro candidato o que ayuda a la promoción.

Lo cierto es que los debates se han vuelto tema de discusión entre los equipos de campaña, pero su utilidad es de poca rentabilidad, son más un show y circo que una herramienta para apoyar a los electores en su decisión al votar. Los debates son una pasarela y no una verdadera estrategia que facilite el conocimiento de los candidatos y sus propuestas.

Y la pregunta seguirá… ¿influye en las contiendas?, o más bien, son distractores para los equipos y sus estrategias.

El debate seguirá siendo sobre el debate. Algunos opinan que deben ser obligatorios y otros que estos debates de nada sirven. Que así sea muy brillante la participación que algún candidato pueda tener, en nada le aprovechará porque será mínimo, insignificante, el número de votos que su buen desempeño le pueda producir.

sarahi_20slp@yahoo.com.mx