El Laberinto del Coronavirus

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“Históricamente México se ha revelado como un país cargado de tradiciones y costumbres. Los mexicanos festejamos, nos burlamos, reímos, cantamos, bailamos, le rendimos culto y desafiamos a la muerte. Somos creyentes, pero no crédulos, somos optimistas, pero creemos en los mitos y leyendas.

Contemplamos y vivimos las tristezas de nuestra soledad y las desgracias de nuestra identidad, aun así, no nos rajamos porque la muerte la vemos como un símbolo de venganza a la vida y una insignificación de humanidad misma” (Octavio Paz).

Nada hubiese sido más enriquecedor para el ensayo de Octavio Paz, el episodio que los mexicanos enfrentamos 70 años después. La psicología, la moralidad y la idiosincrasia del mexicano ante la pandemia mundial del Coronavirus permanece intacta e ineludible que nos permite hoy por hoy, comprender la esencia individual del mexicano que conserva su identidad y esos valores que mueven los hilos de la historia.

Andrés Manuel López Obrador ya lo dijo: “No somos iguales” empero, habrá que plantearse: ¿Qué hace diferente a los mexicanos respecto al resto de los países del mundo?

Tenemos fortalezas y debilidades, es cierto, y justo por ello estamos obligados a reflexionar sobre la identidad del pueblo mexicano. En la dialéctica de nuestra soledad e incertidumbre, muchos mexicanos nos preguntamos si vamos bien y en la ruta correcta.

Las playas, los antros, los restaurantes, las plazas, los mercados, centros comerciales y sitios de atracción turística convocan, seducen y atraen a los mexicanos. “Que más da, si tiene para pasear y comer en restaurantes hágalo dijo AMLO en Oaxaca.”.

Otros, alejados de esa idiosincrasia que magistralmente expone Octavio Paz, están en la disyuntiva de sobrevivir o perecer porque esta vez sí tienen temor a morir; contemplan, disimulan, guardan silencio, viven la tristeza y su desgracia como identidad porque no ven que se asuma una razón de Estado que promueva su existencia.

El presidente de este país, y con excepción de dos, la mayoría de los gobernadores, los diputados, senadores, magistrados, alcaldes y muchos funcionarios gubernamentales no dimensionan aún el impacto devastador que la pandemia del coronavirus traerá. La propagación del bicho es tan amenazante y real que tendrá muy pronto repercusiones impredecibles.

No entenderlo, simular, manipular o permanecer indiferentes será criminal y, esos órdenes de gobierno timoratos, hipócritas, cómodos e insensibles, a modo o en contra de la Cuarta Transformación serán los únicos responsables, nadie más.

Al día de hoy, los potosinos no vemos en la escena trágica ni al superdelegado Gabino Morales ni al delegado metropolitano Leonel Serrato Sánchez proponiendo soluciones ante la grave contingencia. Seguramente andan muy ocupados en ocultarse bien y conservar su bajo perfil porque hasta creen que podrían ser el relevo del 2021.

Fueron una oposición coyuntural, oportunista y acomodaticia, siempre simulando, cobijados por medios afines y arriba de un banquito, con una botella de tequila o de mezcal en el saco; mieles de las que por cierto AMLO ya prohibió a los viejos consumir por el impacto de COVID19 y porque su palabra es ley. Hasta pronto.

deloencardona@hotmail.com