De que hubo una “Elección de Estado” la hubo

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Hablar de una elección de Estado no significa que la intervención de la estructura o el aparato gubernamental opere o se mueva solo para lograr un objetivo político-electoral. Una elección de Estado es hablar de un todo, de un conjunto de acciones y decisiones institucionales o al margen de ellas; es hablar de maniobras premeditadas que involucran el uso, a veces faccioso, perverso o ventajoso de las instituciones del gobierno, del dinero público o de fuentes de financiamiento privado, incluso oscuro o inexplicable.

Una elección de Estado, es hablar del papel que juegan los diferentes actores políticos, los agentes económicos y sociales, de figuras relevantes, de grupos de presión o de quienes son factor de intereses internos y externos, de las inclinaciones mediáticas y líneas editoriales que se identifican en un proyecto que beneficia, favorece, protege y privilegia sus intereses; nada, absolutamente nada en una elección como la que se vivió es casual o circunstancial.

Es hablar del involucramiento de una prensa nacional manipulada y bien pagada, pero distante de la realidad estatal, o bien, de empresarios prominentes que han lucrado con el ingreso y la salud de los potosinos. Es hablar del cobro de viejas facturas, ¿Quién podría olvidar que siendo Secretario de Educación del Gobierno del Estado, Juan Manuel Carreras fue literalmente rechazado en una reunión de trabajo en Soledad de Graciano Sánchez, cuando gobernada Gallardo Cardona?

En una elección de Estado, no se deja al libre albedrío las intervenciones o las determinaciones individuales, todo se relaciona, se conjuga y se concatena. Todo se articula, se planea, se mide y se analiza.

Quienes fraguan la intriga o la conspiración, saben del papel que juegan las instituciones y cada uno de los actores involucrados; conocen bien de sus fortalezas y de sus capacidades intelectuales y de los recursos que disponen para integrar “ese todo” que tenga como fin destruir y aniquilar a un contrario, que no ven como adversario, sino como un potencial oponente que podría colocar en riesgo sus privilegios o sus ganancias.

Cuando en la Columna DE FONDO, publicada en este y otros medios, se habló de que el día primero de julio se había consumado una “Elección de Estado” en contra de Ricardo Gallardo Juárez, es porque siempre se tuvieron elementos para afirmar que desde las entrañas mismas del poder público se fraguaba una intriga y una conspiración que buscaba cerrarle el camino.

De su puesta en marcha y operación desde hace 2 años, el gobernador del estado Juan Manuel Carrearas López, nunca estuvo ajeno a lo que se planeaba, solo que su estilo bonanchón y forma muy personal de hacer política le impedía exhibirse o presumirlo. Jugó inteligente, creo consensos y prácticamente asumió el control del PRI, del Congreso, de la Auditoría Superior del Estado y de las Fiscalías.

En una reunión a puerta cerrada entre la cúpula priista y funcionarios del gobierno federal y estatal, quien transmitió el sentir del Ejecutivo del Estado, fue justamente el Secretario General de Gobierno, Alejandro Leal Tobías, quien de acuerdo a la versión de dos diputados del PRI y varios integrantes del CDE del tricolor, expresó que: “Para que la cuña apretara tendría que ser del mismo palo”. Lo dijo en franca alusión al interés del gobernador Juan Manuel Carreras en debilitar a Gallardo e impulsar la candidatura de Xavier Nava Palacios.

En esa primera exploración, el planteamiento fue sobre la necesidad de alentar “una alianza multipartidista” teniendo de facto como aliados al PVEM, el PANAL y Conciencia Popular. Esa iniciativa, daba por un hecho que estaría respaldada por grupos y dirigentes empresariales de CANACINTRA, COPARMEX, CANACO, Nuestro Centro y CMIC, entre otros, así como por organizaciones sociales como Antorcha Popular, Comerciantes de los Mercados Hidalgo y República, de Las Vías y la CEMAP, las cuales, según se expuso en su momento, actuarían como grupos de choque para descalificar y asumir una actitud de cuestionamiento y crítica sistemática en medios estratégicos afines a la intención.

El objetivo único o el plan “A” de la propuesta hecha por el Secretario General de Gobierno, fue compartida solamente por algunos dirigentes del PRI y por varios funcionarios públicos. En esencia, tendría como fin último atajar el crecimiento y el avance el proyecto Gallardista en la capital potosina y en otros municipios.

Desde luego que hubo oposición y varios de los asistentes al cónclave no estuvieron dispuestos a ceder la candidatura al hijo del doctor Salvador Nava Martínez, argumentando que había sido el artífice de la caída de su gobernador priista Fausto Zapata Loredo y de haber sido el responsable de la inestabilidad política y del estancamiento que tuvo el estado potosino por más de dos décadas.

Finalmente, en ese primer intento nada se concretó o se amarró, pero la preocupación del 2108 y luego el 2021 se mantuvo viva. El propio gobernador, ex mandatarios estatales y municipales, dirigentes partidistas, diputados del PRI y el PAN, empresarios, constructores, desarrolladores, líderes sociales, académicos del Colegio de San Luis y propietarios de medios de comunicación, afianzaron la idea de que la mejor alternativa era convencer a la dirigencia estatal del PAN para que Xavier Nava fuera el abanderado de ese partido como candidato a la presidencia municipal.

Lo hicieron convencidos y en conciencia y porque tenían la certeza de que, si Ricardo Gallardo Juárez lograba la reelección, el escenario político electoral no les favorecería para el 2021, es decir: O hacían algo instrumentando una alternativa, o se tendrían que resignar a entregar la gubernatura del estado.

Esa fue la instrucción y esa fue la consigna en la que por espacio de varios meses se trabajó, siempre apoyados por algunos medios de información que recurrieron a la estrategia mediática de subestimar los logros del gobierno municipal y persistentemente magnificar los mínimos errores o tropiezos del Ayuntamiento, cosa que lograron.

El Congreso del Estado, de acuerdo a la ruta crítica, tendría una función específica en la trama y, todo aquello que fortaleciera al municipio, había que “darle para atrás”. Así se demostró durante dos años consecutivos; período en el que existió una negación de manera sistemática para que el Ayuntamiento pudiera incrementar su recaudación propia. Los ajustes al impuesto predial, que es la base principal de su ingreso le fueron rechazados en el 2016 y en el 2017.

A la Junta de Gobierno del INTERAPAS, que preside el Alcalde de la capital, también le fue negado de manera dolosa y recurrente ajustar las tarifas del agua potable. A pesar de que los diputados sabían de la crisis financiera heredada, de la situación económica difícil por la que atraviesa y sigue padeciendo el organismo operador del agua potable, simplemente el Congreso nunca le autorizó un solo peso, ni en el predial ni en el costo del agua.

La idea central, fue estrangular financieramente al gobierno de la ciudad para que no dispusiera de más recursos para hacer las obras de infraestructura que requiere la ciudad, esa fue la consigna y así se consumó. Los recursos del famoso Fondo Metropolitano, siempre le fueron regateados u ocultados, por no decir que regenteados por la SEDUVOP al municipio de la capital.

El proyecto de Mejora Integral de la Gestión el MIG, y el contrato de regeneración del alumbrado público que fue cancelado al inicio de la administración Gallardista, tocó intereses y fue el municipio el que finalmente pago las diferencias entre familias siempre privilegiadas política y económicamente por los gobiernos del PRI y el PAN.

Paralelamente, las mentes perversas del “Plan B”, o sea, todos esos organismos y organizaciones que referimos líneas arriba, comenzaron a trabajar en varias vertientes: Primero, invertirle en plumas capaces de generar corrientes de opinión crítica y adversa para golpear al Ayuntamiento.

Segundo: Crear, darle vida, forma y presencia el Frente Ciudadano Anticorrupción FCA, como brazo político o de choque mediático del rescoldo navista para apuntar baterías en contra del Ayuntamiento y colocar sobre la mesa mediática el tema nacional de la anticorrupción.

En su primer desplegado publicado en algunos medios, el Frente Ciudadano Anticorrupción se mostró abierto, pero políticamente imprudentemente al exhibir su verdadera intención, pues el espíritu de su creación que aparentemente sería otro, se traducía únicamente en evidenciar la cuenta públicas 2016 del Ayuntamiento de la capital, nunca la del gobierno del estado, al grado que los diputados involucrados en la conspiración, se prestaron a una nueva e ilegal revisión.

El famoso escándalo de la “ecuación corrupta” les vino como anillo al dedo. Para los impulsores de la intriga, el objetivo nunca fue disminuir o aniquilar al adversario político natural de Xavier Azuara Zúñiga, es decir, al legislador desobediente, al ex diputado Enrique Flores, sencillamente porque vieron en esa coyuntura la monumental oportunidad de golpear a los diputados del PRD y en consecuencia al presidente municipal.

Las movilizaciones para reventar las sesiones del Poder Legislativo por seudo dirigentes mercenarios o de “líderes sociales” como se autonombran, primero en la capital y luego en Ciudad Valles, desde luego que no fueron casuales o fortuitas; se concibieron, se prepararon, se engranaron, se motivaron y se financiaron desde la Subsecretaría de Gobierno a cargo de Aureliano Gama, según los testimonios de legisladores, funcionarios del gobierno mismo y líderes que con vergüenza luego abandonaron la intención.

Durante su proceso de maduración, la antesala de la consumación de una Elección de Estado, se vio nutrida por empresarios, académicos, líderes de opinión e instituciones como el Colegio de San Luis, que fueron hábilmente utilizados para favorecer la candidatura de Nava por el PAN.

Líderes empresariales se prestaron a cuestionar por sistema al gobierno de la ciudad. Se convirtieron en críticos profesionales u oficiosos de todo y nada para que por lo menos dos medios impresos, un canal de televisión, un corporativo de Radio, y visiblemente dos o tres portales de noticias, les dieran foro permanente y se diera rienda suelta sus cuestionamientos. Evidentemente que el grupo de sicarios que operaron las redes sociales para desprestigiar al gobierno de la ciudad, fue también un factor que in fluyó de manera importante.

Personajes como Álvarez Icaza, Xavier Sicilia y otros inventores de la realidad mexicana, fueron convocados, motivados y seducidos por los intelectuales del Colegio para abundar sobre las virtudes de Xavier Nava, pero sobre todo para hablar de las monstruosidades de la corrupción, siempre con alusiones al Alcalde. De sus intervenciones, algo bueno a los promotores les dejó, porque la presencia de estos personajes gratuita nunca lo fue.

Lo que siguió después fue más sencillo. El gobernador del estado y sus interlocutores, convencieron y pactaron con el líder estatal del PAN, Xavier Azuara Zúñiga, de que el candidato idóneo para enfrentar y vencer a la Gallardía, obvio que con el respaldo político y financiero de la estructura gubernamental y de su partido el PRI, sería Xavier Nava Palacios, porque insistían en, “para que la cuña apretara, debería ser del mismo palo”.

Paralelamente, a mediados del mes de diciembre, la fuerza del Estado se hizo presente. Desde la Secretaría de Gobernación en acuerdo con el gobierno estatal, iniciaron una despiadada persecución en contra de José Ricardo Gallardo Cardona. Lo hicieron a través de la Secretaría de Hacienda y de la Procuraduría General de la República, instancia que se mostró insistente en liberar órdenes de aprehensión para impedir ingresara a la contienda.

Durante los procesos aclaratorios sobre la inocencia de Gallardo Cardona, hubo incluso jueces federales honestos que se manifestaron “incompetentes del caso”. No procedieron y no lo hicieron porque en algunos de ellos cupo la decencia, no se prestaron al juego político y decidieron no actuar en su contra porque en realidad no había elementos para someterlo otra vez a un nuevo proceso.

Enterados de la postura del Poder Judicial de la Federación, la insistencia en afectar la imagen de la familia Gallardo se hizo sentir en medios nacionales a los que se afirma se pagaron cantidades millonarias para desprestigiarlos con reportajes bien montados. En los noticiarios de Carlos Loret de Mola, Denisse Maerker y Ciro Gómez Leyva, Ricardo Gallardo, padre e hijo se convirtieron en momentos claves en clientes favoritos para denostarlos y ponerlos en evidencia.

Primero fue Televisa, luego la Revista Proceso y después algunos menos importantes, pero todos por igual, sorprendentemente se vieron interesados en San Luis Potosí, hablaron de presuntas riquezas y de monstruosos escenarios de inseguridad en la capital potosina, atribuyéndoles, según ellos, toda la responsabilidad a los gobiernos de la capital y su zona conurbada de Soledad.

Del financiamiento a medios nacionales, mucho se dijo que el principal interesado sería el propio gobernador. También se habló del empresario Luis Mahabub y del dueño de Industrial Minera México, Germán Larrea, que tenía y tiene un especial interés en que el Ayuntamiento de la capital le apruebe el Uso y Cambio de Suelo en un proyecto de desarrollo comercial en el poniente de la ciudad.

Después del golpeteo en medios nacionales, la intriga prosiguió y se comenzó a tramar la candidatura de Cecilia González Gordoa, aunque fuera únicamente un trámite de partido para que el PRI estuviese representado en la elección. Ella lo sabía, su equipo estaba enterado y todos sabíamos que así sería; nadie se puede sentir engañado, frustrado o defraudado.

Ceci se prestó, la metieron al juego de la perversidad política y de antemano se conocía que su presencia sería meramente testimonial y de comparsa con Conciencia Popular para dar legitimidad a la presencia y al triunfo de Xavier Nava.

Ya en campaña, al candidato del PAN le abrieron los espacios quienes formaron parte de la intriga. Otros, también lo ofrecieron pero Nava se negó. Prefirió la oportunidad concedida por la autoridad electoral, según él, para debatir, cuando todos sabían que el propósito de los encuentros entre candidatos sería solamente para denostar al adversario.

En ello y en otras cosas contribuyó el CEEPAC, solo habría que ver la postura asumida por la presidenta consejera Laura Fonseca Leal, con el tema de los espectaculares y si no, que igual le pregunten a los empleados que se contrataron para cruzar o manipular boletas electorales al amparo de la oscuridad pero descubiertos y puestos en evidencia por la lente de las cámaras de hábiles reporteros.

Durante dos meses consecutivos, el pase de charola al gobierno del estado, a empresarios, a comerciantes, a prominentes constructores, a panistas y priistas adinerados; mismos que en privado, en grupo o en reuniones a puerta cerrada se mostraron dispuestos a aportar su cuota por financiar la campaña de Xavier Nava; fue una práctica constante por espacio de dos meses y nadie de los presentes en esos encuentros lo podrán ocultar o negar; públicamente no lo harán, pero en privado, en corto en familia y entre amigos ya lo dijeron, ni modo que no.

Si alguien o algunos ven la relativa austeridad con la que se desplazó la campaña del candidato del PAN a la presidencia municipal, seguro que se convencerían de que fue una empresa, una obra o un trabajo llenó de limitaciones y humildad.

A lo mejor ante los ojos de la ciudadanía así fue, y ello se justifica y se entiende, pero lo que una gran parte de esa población ignora, es que esa inmensa acumulación de recursos económicos se reservó justamente para los tres días antes de la elección para realizar un reparto grosero para comprar y prostituir conciencias

Es muy probable, que el dinero que Xavier Nava, el PAN, el gobierno del estado, el PRI y probablemente MORENA destinaron para la compra de votos durante los días previos al primero de julio, en nada se compare a los recursos utilizados en los dos meses de campaña.

Las cantidades millonarias que se movieron para comprar conciencias, para prostituir a líderes de colonias, para movilizar gente y acarrear votantes, es inimaginable, podría ser de escándalo, y algo fuera de lugar, al menos es lo que se afirma, es lo que trascendió en medios formales e informales, incluidas las redes sociales que son ya un fenómeno social, imparable e implacable.

De que hubo una elección de Estado, la hubo. De que algunos o muchos se involucraron para consumarla, nadie lo puede negar. Este juicio es de inferencia, de razonamiento y acopio de datos, hechos y circunstancias. Ciertamente el efecto AMLO fue determinante en varios estados del país pero no lo fue en San Luis Potosí.

El efecto AMLO o MORENA fracturo y dividió el voto Gallardista, es innegable y ello seguramente explica el número de votos alcanzados no solamente en la elección municipal, sino en 4 de los Distritos donde obtuvo diputaciones de mayoría; aunque esto también significa que el mayor porcentaje de recursos económicos utilizados días antes y el día de la elección, se vaciaron en la capital.

No obstante el proyecto Gallardo logro el triunfo para el Senado de la República, ganó dos diputaciones federales directas y dos en coalición. Ganó además un municipio estratégico como Villa de Reyes y conservó Soledad de Graciano Sánchez, que hoy, tanto el PRI como MORENA la andan haciendo de pleito ratero.

En todo esto, finalmente no seamos tan exigentes como para acreditar lo dicho con actas circunstanciadas o testimoniales rubricadas como para demostrarlo, simplemente, todo lo anterior es lo que dicta el sentido común, es lo que proceso de observación verifica, ni nada de más y ni nada de menos, solo la verdad, tanto como, que Nava no gobernará, sino quienes fraguaron la conspiración y otros beneficiarios que muy pronto se verán.