Ante la emergencia, ¿Estamos cumpliendo como medios?

20

Al cumplirse prácticamente 50 días de que el gobierno del estado replicara las políticas centrales y estableciera las medidas de sana distancia, el aislamiento social y la paralización de las actividades productivas no esenciales, el contagio exponencial por el Coronavirus sigue inevitablemente aumentando en todo el territorio potosino sin que hasta ahora exista una corresponsabilidad social.

En la nueva realidad, el gobernador Juan Manuel Carreras López, se encuentra en una encrucijada en la que le está resultando complejo decidir, – si optar porque el encierro en casa continúe – o bien, pronunciarse por liberar un confinamiento que evidentemente aumentará los riesgos a la salud de importantes sectores de la población carentes de ingresos, temerosos por el quiebre de las empresas y los comercios, y – en consecuencia, el desempleo, la incertidumbre laboral y la pobreza que podría generar un colapso en la economía.

La pregunta obligada es: ¿Que ha faltado hasta ahora o en que se está fallando que no ha sido posible cumplir con las metas para contener la epidemia? Las respuestas son muchas. En materia de salud, San Luis Potosí, – hay que decirlo, – apenas ha ingresó a la fase crítica del contagio masivo, por lo que nadie, – responsablemente, puede afirmar que la llamada curva epidemiológica se está aplanando, no al día de hoy porque el momento cumbre de la epidemia aún no está presente en nuestro estado.

Las autoridades en el estado, sin duda han hecho un buen trabajo, sin embargo, le ha faltado presencia, carácter, autoridad y contundencia frente a la sociedad, ante los gobiernos municipales y ante los diferentes sectores sociales para lograr se cumplan, se respeten o se acaten las medidas adoptadas por las autoridades sanitarias que buscan contener la pandemia.

Con tiempo, gobierno estatal, SSA, IMSS e ISSSTE se organizaron para soportar, en parte, el impacto del Coronavirus para que la capacidad de atención e infraestructura hospitalaria no fuera rebasada; hasta ahora lo tienen resuelto, pero las necesidades van en aumento y, – a medida que se están incrementando nuevos casos, los siguientes escenarios son impredecibles e indeseables por su alta complejidad.

Por otro lado, habría que preguntarse si las campañas desplegadas en medios de comunicación han sido exitosas o han fracasado, si las conferencias de prensa y la reproducción de materiales y posicionamientos sobre el tema han sido los suficientes, los adecuados y los necesarios. Hay quienes afirman que no y sostienen incluso que han fracasado.

Ante la debilidad institucional, ante la duda, ante la politización y la distorsión del tema en medios y redes sociales, es sostenible desplegar una campaña “MÁS AGRESIVA”. También habría que revisar si los medios de información como tales están penetrando, medir si están llegando a donde deberían llegar, ya que si no es así sería desafortunado y, en todo caso valdría la pena reflexionar si los medios en realidad estamos siendo útiles o no ante la emergencia.

Al día de hoy, ni el gobierno, ni los medios de comunicación como interlocutores o vehículo propicio, – reconozcámoslo con honestidad, no hemos sido capaces de sensibilizar o de modificar conductas para que la gente se quede en casa, para que la sana distancia se respete y para que la movilidad disminuya en la capital del estado y sus municipios. El incremento de casos por Coronavirus que a diario se reportan es real, es contundente y así se demuestra.

Ante los resultados, es evidente que se requiere de una campaña “MÁS AGRESIVA”, más homogénea y contundente. Una campaña clara, precisa, concisa y en la que se refleje, se plasme, se escuche, se transmita y se instale cuál es la parte que le corresponde a la ciudadanía. No bastan rostros compungidos o caras de preocupación para pedirle a la gente quedarse en casa y guardar la sana distancia.

La implementación de una campaña más agresiva es urgente y necesaria, pero, además, debe hacerse con lo que se tiene, sin el celo institucional, sin la politización, sin el interés perverso y sin la ambición económica oportunista que luego suele ser sello y característica de unos cuantos que aprovechan la coyuntura.

En ella podrían sumarse y contribuir no únicamente los responsables de la comunicación social del gobierno del estado, sus dependencias y todos los municipios, sino también la academia, los empresarios, los líderes de opinión y, – desde luego, los medios de comunicación comprometidos ante la emergencia. Hasta pronto

deleoncardona@hotmail.com