Angustia, desconcierto y desesperación en el PAN

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A los círculos del poder político y económico, y a los partidos que por decisión y voluntad popular fueron confinados como segunda, tercera y hasta cuarta fuerza electoral en el 2018, no les simpatizo ni les agrado mucho el resultado comicial del pasado domingo; principalmente por los triunfos inobjetables en Puebla, Baja California y Quintana Roo, donde la alianza MORENA-PVEM, léase LopezObradorismo, se alzó con una victoria contundente al arrebatarle importantes bastiones al PAN.

Algunos podrán argumentar que el nivel de participación ciudadana decreció, otros dirán que los porcentajes para Morena fueron menores que en 2018 o que en puntos porcentuales el PAN incremento su presencia.

Puede que esto sea real en números o porcentajes brutos, sin embargo no pueden soslayar que la elección presidencial del año pasado despertó verdaderas pasiones que se reflejaron en los resultados y,- que no hay,- para nada, punto de comparación, solo masturbaciones mentales en los críticos por sistema y en el albiazul.

Para San Luis Potosí, y quizá en otros estados donde habrán de elegir al titular del Poder Ejecutivo en el 2021, el resultado electoral del pasado domingo ya los hizo reflexionar y los puso preocupones; y claro que tienen razón en mostrarse cabizbajos en su estado de ánimo; angustiados, desconcertados y desesperados, pues si la tendencia MORENA-PVEM se fortalece en las elecciones federales intermedias del 2021, pueden desde ahora comenzar a resignarse y estar preparados para entregar a otra fuerza política el poder.

En nuestra aldea,- por cierto,- resulta curioso, que aunque falta todavía mucho tiempo para conocer quiénes serán los candidatos que buscaran suceder a Juan Manuel Carreras López, ya exista una guerra mediática sucia, vil y despiadada en contra de quienes observan y ven como sus principales adversarios.

Y es que no es fácil que digieran que este país ya cambio y que San Luis Potosí podría reorientar el rumbo y su destino político en un par de años más,- obvio,- con la consecuente terminación de negocios, prebendas y privilegios a los que se acostumbraron a tener todos esos grupos de presión; esas camarillas de poder y de interés que no cejan en su afán de utilizar al periodismo de escándalo para desprestigiar y tratar de aniquilar moralmente a sus adversarios.

Desde luego que a los panistas potosinos y a otros, les preocupa, no que Miguel Barbosa haya ganado la gubernatura en Puebla o que Jaime Bonilla haya triunfado en Baja California. En lo más recóndito de su interior, saben que desde ahora esa tendencia reflejada en un claro y rotundo apoyo al presidente López Obrador pueda repetirse en una alianza MORENA-PVEM para disputar no solo la gubernatura, sino la mayoría de las diputaciones federales, locales y las presidencias municipales. Por ello, su indignación, su natural y entendible encabronamiento.

La estrategia panista, y muy probablemente la de otros, para tratar de impedir que lo anterior suceda, será la misma, la única y la de siempre,- es decir,- mentir, inventar, buscar por todos los medios dañar, chantajear, fabricar delitos, presionar a la fiscalía, a la ASE y al propio gobernador de presuntos actos de corrupción de la administración municipal pasada para evitar se materialice esa alianza, para eso están puestos y para eso les pagan a los grupos mercenarios que vemos en párvulos priistas y talleres de oratoria.

Una cosa es cierta, si el Güero Carreras, la Auditora Rocío Cervantes y Federico Garza se enganchan, se prestan al juego, se dejan llevar, se doblan o se intimidan, allá ellos, porque entonces habrá harina de otro costal y porque nadie puede dudar que también existe la otra cara, una que se mantiene expectante, muy distinta y ajena a ese ejercicio informativo sucio y vil y que puede convertirse en amplio instrumento de defensa, nos referimos a la sociedad misma.