Alistan el fin de la era Deschamps al frente del sindicato petrolero

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El líder del sindicato petrolero, Carlos Romero Deschamps (75 años de edad), alista su salida en los próximos días del cargo como secretario general que ha ocupado desde hace 26 años.

De acuerdo al diario Reforma, cercanos a Romero Deschamps revelaron que se encuentra analizando dejar el liderazgo del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). Dicha decisión sería anticipada porque en diciembre de 2017 fue reelecto por otro periodo hasta el 2024.

El también exsenador priista incluso ya informó al gobierno federal de la preparación de su salida, según fuentes oficiales.

Por su parte la actual administración de Andrés Manuel López Obrador no interferirá con la designación del nuevo sucesor.

Reforma señala que Deschamps no tiene buenas relaciones con el gobierno, siendo un ejemplo de esto que el pasado 18 de marzo, el dirigente no fue convocado a la ceremonia por el 81 aniversario de la Expropiación Petrolera.

Tampoco estuvo en la comida oficial organizada por el Ejecutivo con líderes sindicales para el Día del Trabajo, el 1 de mayo.

Apenas el pasado 9 de julio el dirigente petrolero fue testigo del arresto de su abogado Juan Collado mientras ambos comían en un restaurante de la Ciudad de México.

De suceder su dimisión, Romero Deschamps sería otro de los invitados a la boda de la hija de Collado que “caería” en desgracia.

Tal como ha sucedido con el propio legista, Rosario Robles, extitular de Sedatu, y el exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora, quien dimitió sin especificar sus razones, pero envuelto en acusaciones por presuntas transferencias millonarias sin aclarar.

Romero Deschamps llegó a la dirigencia del sindicato en 1993, luego de que Sebastián Guzmán cumpliera por un corto periodo tras la deposición en enero de 1989 de Joaquín Hernández Galicia “La Quina”.

Desde entonces el dirigente ha sido cinco veces legislador, tres de ellas como diputado federal y dos como senador, siempre por la vía plurinominal.

El mayor escándalo público de su trayectoria fue el llamado “Pemexgate”, una acusación de la administración encabezada por Vicente Fox, por un desvío de mil 100 millones de pesos desde el sindicato petrolero a la campaña del priista Francisco Labastida Ochoa en las elecciones presidenciales del 2000, pero no fue castigado.

El dirigente gremial fue intocable en los sexenios de los priistas Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Enrique Peña y los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, cuando recibió millonarias transferencias para su dirigencia y para sufragar un oneroso contrato colectivo de trabajo.